Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

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En medio de la encerrona que mantiene intervenida a la CGT Regional Córdoba, su titular, José Pihen, busca aire y avanza en un acuerdo que cierre la paritaria provincial hasta enero de 2023. El secretario general del Sindicato de Empleados Públicos (SEP) intenta de esa manera fortalecer su figura como referente sindical provincial, mientras intenta evitar ser corrido definitivamente de la conducción de la CGT provincial.

La situación interna de la central obrera cordobesa termino de enrarecerse cuando la conducción nacional asentada en el histórico edificio de la calle Azopardo decidió avanzar con la intervención y fijar plazo para convocar a las elecciones de las nuevas autoridades locales. La medida fue rápidamente repudiada por el grueso de la militancia sindical cordobesa, que alerta sobre una intencionalidad política que tiene a Pihen como principal objetivo.

El proceso se aceleró cuando Abel Furlán asumió como secretario de Interior de la CGT. En el marco de un proceso de normalización de las regionales, el cacique metalúrgico designó a un alfil propio para que se hiciera cargo de la cuestión mediterránea. Con ese mandato llegó a Córdoba Horacio Otero, que en mayo comenzó con una serie de observaciones que apuntaban directamente al titular del SEP. La objeción principal era de forma: el SEP no está confederado. También surgieron algunas razones políticas, que rozan lo personal. Pihen es un trabajador jubilado, expuesto militante del peronismo cordobés y, además, legislador de Hacemos por Córdoba. Estos últimos puntos no representarían un problema si se dejaran de lado cuestiones coyunturales, como la tirante relación entre el Frente de Todos y el schiarettismo. Obviamente, no se dejan.

Si bien no se mete de modo directo, Juan Schiaretti no deja de observar con cierta preocupación el movimiento sindical, sobre todo en un contexto en el que la situación económica se complejiza y la situación social amenaza con tensarse de un momento a otro. De pasado delasotista, Pihen es un dirigente que supo construir una muy buena relación con el gobernador. El mandatario provincial sabe que la caída en desgracia de su aliado podría representar un golpe que, por elevación, a la larga pueda sentir también su administración.

 

Entre los adversarios sindicales de Pihen hay algunos protagonistas con los que el gobierno provincial sostiene un diálogo fecundo que podrían llevar algo de tranquilidad al Panal. Tal es el caso de Pablo Chacón, el secretario general del gremio de empleados de comercio, que fue candidato a diputado nacional por el Frente de Todos ocupando la plaza disponible para el massismo en 2019, pero que en 2021 ya había abandonado las filas nacionales para volver a encolumnarse detrás del gobierno provincial.

 

Sin embargo, hay otros elementos dentro de la conducción nacional cegetista con los que Schiaretti no se permitiría abrir un diálogo abierto. Allí se encuentran el moyanismo y la pata gremial más cercana al kirchnerismo. Son dos factores que el cordobés considera demasiado exógenos a su estrategia de construcción nacional, que viene craneando desde hace tiempo y que acelerará su paso en los próximos meses.

 

Con todo, el sindicalismo cordobés sostiene un lineamiento general de buena relación con el mandatario. “Acá estamos todos con Juan”, dijo un referente provincial semanas atrás, cuando se buscaba evitar la intervención que se convirtió en realidad a comienzos de este mes y que por estas horas espera por la definición de los nombres que encabezarán el proceso normalizador.

La semana pasada, el schiarettismo le permitió a Pihen “sumarse un poroto” en la conducción de su gremio de base al habilitar el pase a planta permanente de 5 mil personas contratadas de la administración pública provincial. Lo hizo a través de la Legislatura, que aprobó un proyecto que había sido presentado por el propio secretario general junto a sus pares Sara García y Diego Hak.

 

La ley también establece modificaciones en el escalafón y en el régimen del personal de salud y permite al gobierno convocar a un concurso cerrado de títulos y antecedentes para cubrir cargos y abarca a personal contratado en relación de dependencia.

 

Ahora, luego de que el conflicto salarial con el personal estatal empezara a escalar tensiones sin acercar un horizonte de rápida resolución, el Ejecutivo provincial aceleró la reformulación de una propuesta que está en manos de las bases gremiales. La oferta contempla un 38% de aumento a pagar en cuatro cuotas hasta enero de 2023. En caso de respuesta positiva, y si se contempla el aumento del período febrero-junio, los estatales cobrarán julio con un aumento que empardará la inflación acumulada en lo que va del año. El ofrecimiento deja a un costado las sumas no remunerativas y contempla, además, una revisión para el mes de noviembre.

 

El esfuerzo presupuestario que el Panal asegura realizar para apuntalar un final feliz en la segunda parte de la discusión salarial de 2023 tiene también un guiño político, que le permitirá a Pihen mostrar una nueva victoria en su gremio de base, que conduce desde 1992 y desde el cual busca no quedar totalmente excluido del próximo armado de la Regional Córdoba de la CGT.

 Fuente: Letra P, sobre una nota de César PUCHETA

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