En Córdoba, el huracán Carrió causa más daño del esperado

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El presidente de la Coalición Cívica-ARI de Córdoba (CC-ARI), Gregorio Hernández Maqueda, conocido en las arenas de la política como “el lilito”, es un dirigente que caló hondo en la estima de la jefa del espacio, Elisa Carrió. Ante la dirigencia propia y ajena, augura para el joven abogado un exitoso futuro y lo imagina sentado en el sillón principal del gobierno de la provincia.

Quien cederá la posta en noviembre a la diputada Leonor Martínez Villada no se cohíbe con el carácter explosivo de su mentora y en público le factura su eterna preferencia por el radical Mario Negri, por encima de quienes trabajan para el espacio desde hace años. Ella repite que ya aportó a la reparación histórica del jefe del bloque de la UCR en la Cámara baja al apoyar su aventura provincial en 2019; que ya llegó el momento de los cívicos.

El breve pero explosivo raid mediático de esta semana sirvió para situar a Carrió en el centro de la escena, desplazar el eje de las internas del Frente de Todos (FdT) y trasladarlo al seno de Juntos por el Cambio (JxC), al denunciar vínculos interesados de influyentes del PRO y la UCR con el superministro Sergio Massa. Con el objetivo de ponerle un límite al panperonismo, agitó las banderas de la transparencia y la incorruptibilidad que se asigna.

En Córdoba, las reacciones fueron calculadas. Su íntimo amigo, Negri, evitó referirse al tema; mientras que Rodrigo de Loredo dijo que no compartía las formas, pero sí el fondo al rechazar cualquier acuerdo con Massa. Era de esperarse que el senador Luis Juez, que no tiene piel con Carrió, lamentara el daño interno en la alianza.

En este escenario, en el lilismo cordobés están seguros de que esta erupción volcánica de Carrió mejora su posición relativa en JxC en Córdoba. Colateralmente considerado en la distribución del poder, Hernández Maqueda no desentona con su jefa y reparte para todos en la provincia. "No podemos dejar que Massa controle JxC a través de dirigentes ambiguos en sus lealtades y que además le deben favores", despereza la lengua filosa y añade: “En Córdoba es distinta la relación de fuerzas entre los partidos que integramos la coalición, pero si las palabras de Lilita resuenan es porque atravesamos un momento donde la sociedad grita por transparencia”.

Hernández Maqueda también siembra la piedra de la discordia en la entente al recordar el veto aplicado por la alianza en la cocina de las boletas de 2019. “Me bajaron de la lista de diputados nacionales por la denuncia que promovimos al entonces viceintendente de Cambiemos, Felipe Lábaque. Me bajaron por honesto, por decir la verdad. Fue el precio que pagué por jugarme por mis convicciones y no me arrepiento”, les facturó.

 

Refiere a la denuncia que presentó contra el gerenciador del club de básquet Atenas, por orden de Carrió. Supuestamente, el coequiper de Ramón Mestre en la Municipalidad había desviado grandes cantidades de dinero del PAMI Córdoba hacia la Clínica Sucre, de su propiedad. Sin procesamientos, la investigación continúa abierta, según constató recientemente Hernández Maqueda con el fiscal Carlos Casas Nóblega.

 

Ropa sucia, fuera
El empoderamiento lilito tras los dichos de Carrió no quedará en un pataleo por un lugar en la lista que no fue. En la Coalición Cívica de Córdoba tienen la convicción de que es necesario refrescar las condiciones básicas de la alianza.

 

“La Coalición Cívica es garantía de transparencia. Esta forma de proceder la tuvimos siempre en todos los espacios que hemos integrado. No queremos personajes turbios en donde nosotros estemos”, dispara Hernández Maqueda, quien recientemente reincorporó a las filas del espacio a Laura Sesma, otra amiga de Carrió que durante la gestión municipal de Mestre denunció connivencia del poder político y el gremio de los relectores de residuos (Surrbac), cuya cúpula está procesada por lavado de activos, asociación ilícita, entre otros cargos, por el fiscal federal Ricardo Bustos Fierro.

Con el endurecimiento del perfil de la CC-ARI, Hernández Maqueda espera una mejora en la posición relativa que ocupan en la mesa de negociación. Por si alguien duda de eso, tiene varios apuntes para sacar a relucir y sembrar “temor” por el regreso del carpetazo de denuncias. El acuerdo PRO con Massa tuvo de protagonistas a varias diputados cordobeses que apoyaron el proyecto para el blanqueo de capitales para la construcción, que fue rebotado por JxC en el Senado en la última sesión.  

 

Volviendo al origen de la estrategia de Carrió, Maqueda coincide en que “es momento de tensar para que no nos lleve puesto el peronismo” y la regla aplica para Córdoba, donde el gobernador Juan Schiaretti coquetea con referentes nacionales y locales de alianza para agitar la discordia entre sus integrantes.

 

El núcleo macrista del PRO y el grupo de intendentes que se referencia con el neurocientífico radical Facundo Manes representan la línea blanda que exaspera los nervios de Juez y de los espacios netamente opositores al Panal, como la CC-ARI. Este espacio viene exigiendo hace tiempo una postura crítica y acciones consensuadas sobre puntos flacos del gobierno provincial, como la inseguridad. Sin éxito.

 

Al punto que es ahora el sello que Maqueda quería llevar a JxC el que propone el pase, pero a las filas de Encuentro Vecinal. “Estimado Gregorio, cuando en su espacio decidan dejar de intentar cambiar a los que jamás cambian, junto a Aurelio García Elorrio los esperamos con los brazos abiertos para transitar un camino de coherencia y principios. Mis respetos para su fuerza política”, extendió la invitación Juan Pablo Quinteros.

 

“No nos vamos de JxC, que se vayan los impíos”, bromea Maqueda entre los suyos.

 Fuente: Letra P, sobre una nota de Yanina PASSERO

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