Schiaretti: “Si Juez y De Loredo no rompieron hasta ahora, es porque irán juntos"

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Voy a ir hasta donde me llegue el impulso, pero mi decisión es intentarlo”. La definición puede parecer ambigua, pero es lo que siente hoy el gobernador Juan Schiaretti: dudas por el resultado del intento, pero la voluntad de buscar una proyección nacional para su futuro político.

Los interrogantes que genera su decisión de asomarse al escenario político nacional se transforman en certeza al hablar sobre su sucesión: si hacía falta, si alguien tenía alguna duda, el mandatario y jefe del PJ cordobés proclamó –sin vueltas– a Martín Llaryora como el candidato a gobernador del oficialismo.

El mandatario habló el miércoles pasado durante 90 minutos con intendentes de Hacemos por Córdoba. El encuentro fue reservado, pero ahora todo el peronismo comenta las definiciones de esa reunión política, matizada con empanadas, sándwiches y gaseosas.

Con algunos de los jefes comunales no había hablado nunca cara a cara. De allí que funcionarios que conocen bien al gobernador, habitualmente cauto y reservado, se sorprendieron con la apertura que mostró en la charla.

 
Tocó todos los temas y no se incomodó ante algunas preguntas de los peronistas del interior, que aprovecharon la oportunidad para sacarse muchas dudas.

 

Algunas quedaron flotando en la incertidumbre. No porque Schiaretti no fuera sincero, sino porque no tiene todas las respuestas sobre el cambiante escenario político nacional y provincial.

 
“Veníamos reclamando una charla a agenda abierta con ‘el Gringo’ para hablar de política. Está claro que él se siente más cómodo hablando de gestión, pero es nuestro jefe político y se viene una elección provincial complicada; tal vez la más difícil después de la de 2007″, admitió uno de los intendentes de una localidad chica del interior.

El nuevo ministro de Gobierno y Seguridad, Julián López, uno de los funcionarios al que Schiaretti más escucha en los últimos tiempos, fue quien lo convenció de que era el momento para tener un diálogo “abierto” con intendentes oficialistas.

Tal vez molestos por la imposibilidad de ir por sus re-reelecciones, entre quienes transitan un segundo mandato consecutivo se escucharon en los últimos meses algunos cuestionamientos hacia el Centro Cívico.

 
“Sólo habla con sus íntimos”, es una de las quejas que habría llegado a oídos del gobernador a través de referentes peronistas del interior, que están en permanente contacto con los intendentes.

La entrega de vehículos policiales y cámaras de vigilancia fue la excusa perfecta de Schiaretti: luego del acto oficial, se explayó en la charla con intendentes. Varios no ocultaron su inquietud por la imposibilidad de no poder presentarse el año que viene.

“Trabajen para ganar en sus pueblos con otros candidatos que ustedes impulsen. Quédense tranquilos que vamos a contener a quienes se queden sin la posibilidad de ser reelegidos. Lo importante es ganar la provincia”, trató de calmar el gobernador a los ansiosos que no pueden buscar otro mandato.

DOBLE SORPRESA
La posibilidad de cambiar la ley electoral para permitir la “re-re” fue uno de los temas centrales de la reunión. Ya se sabe que el gobernador enterró definitivamente esa posibilidad.

No obstante, los intendentes se sorprendieron con una definición del mandatario sobre el origen de la ley aprobada en la Legislatura en 2016.

“Todos dicen que es la ley de Schiaretti. No fue así. Ese proyecto no salió de acá (por el Centro Cívico). Fue impulsado por tres legisladores nuestros. Si no es así, que me lo vengan a desmentir en la cara”, tiró Schiaretti, sin dar los nombres de los legisladores que supuestamente impulsaron la norma que ahora impide la re-reelección de intendentes, concejales y legisladores provinciales.

Otras cuestiones les llamaron la atención a los jefes comunales oficialistas. Una, el pesimismo que el gobernador mostró sobre la marcha de la economía. Un sombrío panorama sobre el escenario nacional que percibe el gobernador, algo que ya fue comentado en esta columna.

“En este país no se puede saber qué sucederá dentro de dos meses. Así es muy difícil planificar algo”, evaluó.

Otro tema que sorprendió a los peronistas del interior fue el convencimiento de Schiaretti de que la oposición provincial se presentará unida el año que viene.

“Si (Luis) Juez y (Rodrigo) De Loredo no rompieron hasta ahora, es porque irán juntos. Es lo que a mí me parece”, pronosticó sobre lo que sucede en Juntos por el Cambio. Algo en lo que también coincide Llaryora.

Los intendentes peronistas se fueron del Centro Cívico atravesados por sensaciones contrapuestas: conformes con la predisposición al diálogo y sinceridad de Schiaretti. Pero también contrariados, sin disimulos, porque muchos tendrán que dejar el año que viene –de manera indefectible– los municipios que gobiernan desde hace tiempo.

A la hora de la evaluación posreunión, los peronistas del interior también coincidieron en el convencimiento de que se viene una elección que será un gran desafío para el PJ, en su ambición de estirar a siete mandatos consecutivos su estadía en el poder provincial.

Fuente: La Voz del Interior, sobre una nota de Julian CAÑAS

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