Peronismo para armar en la Santa Fe de un Perotti más devaluado que el Peso

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El peronismo santafesino no escapa a la dispersión que se observa a nivel nacional en el Frente de Todos (FdT) y que quedó expuesta en la celebración del 17 de octubre, Día de la Lealtad, con distintos actos. No hay unificación de las tribus, mucho menos detrás de la gestión del gobernador Omar Perotti, lo que da libertad de acción para planes y proyectos en la previa al inicio electoral que buscará la sucesión del gobernador peronista. Por ahora, el PJ se mueve lenta y pesadamente en la cancha electoral. 

La falta de organicidad de los espacios peronistas es evidente, pero en las últimas semanas empezaron a abordar el tema electoral de manera unilateral y en voz baja, más que nada por la iniciativa aún no confirmada de Perotti de atrasar las elecciones generales para septiembre y, por ende, las PASO a junio. Esto movió el avispero peronista, un enjambre que se llevó a las patadas con el gobernador durante los casi tres años de gestión, por momentos más que la propia oposición.  

Si algo quedó plasmado es que el funcionamiento operativo del partido no apareció nunca, ni en los momentos en que la oposición pegó duro, ni cuando se intentó una prematura unidad. Tampoco hay un Máximo Kirchner que imposte la voz por encima de todos y todas. En algún momento se le pidió al gobernador que dé el primer paso para moldear una arcilla común, pero nunca ocurrió. No es su estilo conducir. Hoy ya no lo esperan y aceptan que juega su propio partido.

 

Esto se ha traducido en críticas o, al menos, en falta de defensores de parte del bloque del PJ en Diputados. "Hasta ahora el gobernador ha tenido poca vocación por tener posiciones comunes en el peronismo”, pasó en limpio con Letra P el presidente del bloque, Leandro Busatto. En otros casos, el fuego amigo directamente se ha soltado: desde el diputado del peronismo tradicional, Luis Rubeo, que envía todas las mañanas sin falta una crítica distinta al gobernador por redes, a su par bielsista Matilde Bruera que avisa que con este gobierno provincial no construirán nada. 

 En tanto, el PJ del Senado se convirtió en opositor en algún momento. Después de un bálsamo en el vínculo,  es toda una incógnita en el posicionamiento de cara a 2023. Lo seguro es que los caciques peronistas jugarán de alguna manera. En una mirada general de la vuelta al poder del peronismo, las expectativas no se alcanzaron, pero tampoco nacen nuevas.  

Al margen de las conjeturas y del posible atraso de las elecciones, las piezas del PJ deberán en algún momento hacer un acuerdo para luego sí medirse en las PASO y que sea esa herramienta ordenadora. El camino es la unidad coinciden, pero no es magia lograrla. El único que no parece apurado, más bien espera con margen, es el senador Marcelo Lewandowski, quien se ubica como el mejor posicionado tras las últimas dos elecciones. Por las dudas, ha hecho un borrador de equipos para, llegado el caso, no quedar desprevenido.

El rossismo es, quizás, el espacio que más se ha movido, incluso después de que su referente, Agustín Rossi, haya perdido en la interna para el Senado contra la lista apoyada por el gobernador, encabezada por Lewandowski. Busatto sigue sosteniendo su candidatura para gobernador desde hace meses, el actual jefe de Gabinete de Trabajo de la Nación, Roberto Sukerman, pide pista para la intendencia de Rosario, y Rossi podría bajar a la provincia para competir en Diputados.

Esto no es menor porque enfrente podría estar Perotti, quien, imposibilitado de reelección, tiene a mano la posibilidad de resguardarse en la Cámara baja. Y aquí se abre toda una cuestión hipotética: ¿si ganase en Diputados, se aseguraría el aval de los otros peronistas para ser presidente de la Cámara? Quizás allí encuentre respuesta la intención, aún en reserva, de jugar con sello propio por fuera de lo que hoy es el Frente de Todos (FdT). En tanto, no define públicamente a quien bendecirá y le da algo de cuerda al sello Hacemos Santa Fe, pero no termina de hacer pie, al igual que Roberto Mirabella, quien trata de moverse como la opción.

 

El Movimiento Evita intenta posicionarse desde lo territorial con la candidatura a gobernador del diputado nacional Eduardo Toniolli y la idea de agrandar con espacios de centroizquierda. La Cámpora se mueve al ritmo movedizo de Marcos Cleri en su intento de querer colarse para una PASO: cercanía con Perotti, buen vínculo con otras ramas como el senador provincial Armando Traferri. El massismo hace de refractario de su líder sin terminar de hacer pie en Santa Fe con alguien de peso, por lo que su suerte estará atada a la del ministro de Economía. Sin embargo, se motivan para competir con lista propia. 

 Fuente: Letra P, sobre una nota de Facundo BORREGO

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