Perotti mira cada día con más agrado a CFK

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Cristina Fernández es centralidad donde sea, en cualquier punto del país, y también en esta provincia. En mayor o menor medida, la estrategia del peronismo está atada a los movimientos de la vicepresidenta. En el interior de la Bota manda la mirada del agro, pero en un centro urbano – como Rosario – CFK mueve el amperímetro. Y toda la dirigencia santafesina lo sabe.

De ahí que el diputado Marcos Cleri haya levantado la bandera de Cristina 2023 que ya había asomado el 17 de octubre en Playa de Mayo. Rodeado de dirigencias, sindicalistas y militantes, el camporista procuró adelantarse a los movimientos y hegemonizar el cristinismo provincial.

Cleri quiere ser candidato a gobernador en 2023. Confía, en base a la optima relación que tiene con el gobernador Omar Perotti (pero mucho más con el diputado Roberto Mirabella) en convertirse en el alfil que alcance la unidad del PJ en la provincia. 

 

Pero sí el camporista puede ganar la competencia por el kirchnerómetro provincial. Dos encuestas realizadas recientemente ubican a CFK en crecimiento en Rosario y expectante en la provincia. Con un rechazo alto, como en todo el país, pero con mediciones nada despreciables. Ahí hay una porción para disputar, un piso para después inyectar y agregar algo propio. Amor. U odio.

 

El diputado provincial Leandro Busatto es otro que pugna por esa pecera. Como Cleri, no tiene una campaña a gobernador en el lomo. Pero en el mapa de alianzas y sociedades del kirchnerismo se recostó más sobre la pata albertista. En algún momento, allá lejos y hace tiempo, eso tenía algo de valía. Hoy no alcanza ni para comprar caramelos.

 

Pero Busatto, y su referencia política nacional Agustín Rossi, tienen espalda como para bancar con gorra, bandera y vincha todas las bondades K. A nadie le va a parecer extraño. Y si CFK juega un rol central en 2023, habrá que subirse al barco.

 

No obstante, queda por resolver el esquema de alianzas interno. Porque el rossismo y el Movimiento Evita juegan casi en tándem hoy para construir en Santa Fe un nuevo armado de centro izquierda que emparde al frente de frentes que mastica la oposición. Hasta dónde llegará esa patriada es un enigma por el momento. La Cámpora tiene un enfrentamiento feroz con el Evita a nivel que baja lineal a Santa Fe. Pero Cleri y Rossi – Busatto tampoco se tragan. De ahí que asome complicado ordenar esos patitos.

 

Pero la incidencia de CFK en la provincia no solo afecta y afectará al kirchnerismo. También incide en la proyección del perottismo. La vicepresidenta y el gobernador tienen un acuerdo, no es nuevo. A base de mucho pragmatismo, fueron socios políticos en todos los recientes cierres electorales ¿Por qué habría de romperse esa relación? ¿Cristina es capaz de, por propiedad transitiva, apoyar a Mirabella si el candidato a diputado se parapeta como el postulante de Perotti a la Casa Gris?

 

Muchas preguntas sin respuesta, mucho más si el gobernador decide estirar el calendario electoral a septiembre. Pero a nadie le pasan desapercibido los movimientos de CFK. Hay quienes la abrazarán por siempre y otros que priorizarán su bendición por sobre las diferencias. Sigue en el centro de escena, aún en Santa Fe.

 Fuente: Letra P, sobre una nota de PABLO FORNERO

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