La Fernández de Schiaretti

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Nadia Fernández se convirtió este miércoles en la nueva presidenta provisional de la Legislatura de Córdoba, luego de la renuncia de Oscar González que, tras protagonizar un trágico accidente de tránsito el pasado sábado 29 de octubre, decidió abandonar el puesto que lo ubicaba como tercera autoridad de la provincia.

El hecho que dejó como saldo la muerte de una mujer y dos adolescentes gravemente heridas corrió el foco de la atención política mediterránea hacia el legislador, que pidió una licencia que extendió dos veces en menos de una semana y lo alejará de su banca, por lo menos, hasta mayo de 2023.

En las horas que se continuaron al luctuoso accidente, se conoció que el auto que protagonizó la tragedia había sido secuestrado y cedido por el Poder Judicial al Poder Legislativo. González tenía cuatro coches de alta gama a su disposición, como así también otros legisladores de Juntos por el Cambio y el oficialismo. Los cuestionamientos llovieron sobre el referente cordobesista y se extendió hacia toda la estructura política provincial. Tras aprobar en relativo silencio su pedido de licencia, las críticas empezaron a resonar desde los partidos opositores, por lo que González decidió dejar el lugar que ocupaba en la silla más importante de la Unicameral. Argumentó “prescripción médica”, y advirtió que lo hacía “garantizar el normal funcionamiento del cuerpo”.

Luego de días de tensión controlada en el universo legislativo cordobés, se empezaron a suceder las versiones respecto de quién podría asumir el cargo abandonado por González, que conlleva la responsabilidad de hacerse cargo del Ejecutivo provincial ante las ausencias del gobernador Juan Schiarettti y su vice, Manuel Calvo.

En lo que refiere al complejo transcurrir interno de Hacemos por Córdoba, la elección de Fernández incluso hace crecer la influencia de Schiaretti en el Legislativo. Mirando el complejo circuito interior del oficialismo cordobés, la flamante presidenta provisional forma parte del grupo más cercano a la senadora Alejandra Vigo, esposa y principal ladera del gobernador. Con una capacidad de liderazgo probado en el plano territorial y alto perfil público, Fernández es a su vez una de las voces más activas en el recinto, lo que la llevó a protagonizar fuertes cruces con representantes de la oposición a lo largo de su actividad como legisladora.

 

El último de ellos tuvo lugar esta semana, cuando chocó con el radical Marcelo Cossar tras la exposición con la cual el ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, presentó el proyecto de Presupuesto 2023. El entredicho de tonos elevados fue registrado por algunos de los asistentes al palacio legislativo y terminó viralizándose en las redes sociales. Tras el cruce, Fernández anticipó que evaluaba denunciar al radical ante el Polo de la Mujer de la Provincia.

 Representante del PJ capitalino, Fernández saltó a la vicepresidencia de la Cámara cuando Natalia De la Sota dejó el legislativo cordobés para asumir como diputada. Con el paso del tiempo, ese primer paso fue “todo ganancia” para el viguismo schiarettista con la partida de González y la llegada de la legisladora al tercer lugar en la línea de sucesión.

Aunque alineados detrás de la estructura oficialista, ni De la Sota ni González representaban a los sectores de mayor ligazón con el sector interno del gobernador. Así como la actual diputada sostiene la referencia histórica de su padre y alcanza a sectores que reconocen al fallecido exgobernador como el artífice principal del poder construido por el PJ cordobés a lo largo de casi un cuarto de siglo, González supo construir una espalda todopoderosa que le permitió jugar su propio juego, incluso en desacuerdos explícitos con los hombre que comandaron las riendas partidarias a lo largo de lo que va del siglo XXI. De hecho, enfrentó a la fórmula integrada por José Manuel De la Sota y el actual gobernador en 2003, cuando decidió encabezar una boleta para dotar de fuerza mediterránea a la candidatura nacional de Carlos Menem, de quién fue funcionario entre entre 1993 y 1996.

 

El movimiento también expone la centralidad de Schiaretti a la hora de la toma de decisiones en el peronismo provincial, que se sostiene más allá de la proyección que busca dotar de referencialidad a su ya proclamado candidato a la gobernación, Martín Llaryora.

 

“Seguramente se conversó con Martín, pero esas cosas las decide el gober”, señalaron en el entorno del intendente que quiere ser gobernador y por estas horas se encuentra de gira por los Estados Unidos. En rigor de verdad, los referentes llaryoristas en la Legislatura son, todavía, pocos. Aunque uno de sus históricos laderos, Juan Manuel Cid, viene sumando lugares estratégicos en el recinto desde hace tiempo, ganando una notoriedad que incluso llegó a utilizar para pedir permiso y anotarse como posible candidato a suceder a Llaryora en la intendencia. Rodeado de schiarettistas históricos, su nombre también sonó en la previa como un posible sucesor de González. Más allá de los pergaminos expuestos a su favor, la conducción cordobesista consideró que no era el momento.

 

Los movimientos de este miércoles también pusieron en funciones a Noelia Brizuela, que reemplazará a González en la banca que representa al departamento San Javier y a Raúl Horacio Latimori, que asumió como vicepresidente de la Cámara, ocupando el lugar que correspondía a Fernández hasta el momento de su jura.

 Fuente: Letra P

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