El Mundial del "no" es "sí" arranca bajo una gran jaima, con estrellas 'compradas' y acusaciones de hipocresía

LA OTRA MIRADA Por ORFEO SUÁREZ*
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En Qatar el «sí» no es «sí» por ley. Lo es por gas, el oro de nuestro tiempo, el que necesita un occidente en crisis, amenazado por el general invierno que no atemoriza únicamente a Ucrania. Lo buscan sus empresas, sus gobiernos y hasta las estrellas del balón, llevados por una codicia desmedida. El «no» de nuestra moral a un Mundial en un lugar del mundo donde se vulneran los derechos humanos, es el «sí» de la sumisión de la gran mayoría al poder de los recursos energéticos y a la fuerza irrefrenable de un fenómeno de masas capaz de emborrachar a la conciencia. Qatar abre su Mundial, hoy en Estadio Al Bayt, con el partido entre el anfitrión, dirigido por un antidivo español, Félix Sánchez, y Ecuador (17.00 horas), bajo una dualidad que compromete a todos, al organizador por la falta de libertades y a occidente por su doble moral.

Hijo de italianos, políglota y suizo, Gianni Infantino tiene el perfil y las maneras de un diplomático, y para un diplomático es mucho lo que dijo, ayer, frente a los periodistas llegados a Qatar. Como si hablara ante sus países, como si quisiera ponerlos frente al espejo, los tachó de «hipócritas». «Por las cosas que los europeos han hecho al mundo durante los últimos 3.000 años, deberían estar disculpándose otros 3.000 antes de empezar a dar lecciones morales a la gente», insistió Infantino, que traspasó intencionadamente los límites que impone su rol, sobre todo después de encontrar a Qatar como una indigesta herencia al llegar a la presidencia de la FIFA.

"SOY GAY"
«Hoy soy qatarí, soy árabe, soy gay, soy un trabajador inmigrante», prosiguió el dirigente en una hiperactuación que completó su jefe de comunicación, Bryan Swanson, al confesar su homosexualidad, junto a la de varios de sus compañeros. La intimidad como arma siempre funciona.

La FIFA gravita entre la atención a las federaciones nacionales que le han pedido la creación de un fondo de compensación a trabajadores afectados en las obras, presuntamente en condiciones de explotación, y el deber de lealtad con el organizador. Infantino, que dijo haber conocido el rechazo por la nacionalidad de sus padres cuando era un niño en Suiza, realizó una acusación directa al preguntarse: «¿Cuántas compañías de negocios, europeas o extranjeras, que ganan miles de millones gracias a Qatar, han discutido la situación de los derechos de los trabajadores migrantes?» «Ninguna -se respondió el presidente-, porque ello supondría reducir beneficios».

Las acusaciones de hipocresía no se redujeron a Infantino. Mientras que la selección inglesa volaba a Qatar con un avión con los colores LGTBI, David Beckham, uno de sus iconos del pasado, recibe a los visitantes al país del Golfo en imágenes que promocionan el turismo en Qatar, uno de los objetivos del futuro de este pequeño pero estratégico estado del Golfo. El cómico británico Joe Lycett, homosexual, cargó contra el ex capitán de los proos, que se embolsará 170 millones de euros, del mismo modo que varios activistas del país.

Beckham no es el único. Neymar y Lewandowski reciben a los pasajeros de Qatar Airways en un vídeo y les muestran los pasos de seguridad, como si fueran azafatas, Figo hace publicidad de Mastercard en el país mientras navega en la bahía de Doha, y Cristiano o Van Dijk de la plataforma 'Tod'. Hay dinero, mucho dinero, para todos.

VAN GAAL Y ROBBIE WILLIAMS
Van Dijk, junto a sus compañeros de Países Bajos, recibió en un entrenamiento a obreros que habían trabajado en las construcciones del Mundial, principalmente los ocho estadios. Al frente de la iniciativa estaba Louis Van Gaal, uno de los pocos actores con un papel en Qatar que se han manifestado abiertamente contra la organización del torneo en el país del Golfo y no se ha limitado al apoyo a un colectivo concreto, como sucede con la campaña One Love para llevar el brazalete LGTBI, algo que ha dicho que hará Harry Kane. Van Gaal estará sentado, mañana, en el debut de los suyos frente a Senegal, pero no aparece en promoción alguna.

La palabra hipócrita también la pronunció el cantante Robbie Williams, que tomará parte en uno de los festivales de música que se celebrarán durante el Mundial. «No ir sería hipócrita», dijo, para explicarse a continuación: «Claro que no apruebo abusos de los derechos humanos en ningún país, pero si no fuera a los lugares a actuar por ello, sería la gira más corta que el mundo ha conocido: no podría actuar ni en mi propia cocina».

Un argumento similar utilizan la FIFA o el Comité Olímpico Internacional para justificar su presencia en lugares donde se vulneran los derechos humanos. Justifican que no podrían llevar a cabo su mandato universal, al tiempo que inciden en que el deporte puede servir de palanca para que se produzcan cambios. La concesión del Mundial a Qatar provocó una reforma de su legislación laboral, en 2017, aunque observadores de las ONGs dudan de su aplicación efectiva.

VISUALIZAR A LA MUJER

El DJ David Guetta es otra de las estrellas internacionales que actuarán junto a la bahía de Doha. No lo harán, en cambio, Rod Stewart, que dijo al 'Times' haber rechazado un millón de euros por actuar en la ceremonia de inauguración, ni Shakira, una habitual de los Mundiales, o Dua Lipa. Qatar recurrió a cuatro de las cantantes más populares del mundo árabe para grabar 'Light the Sky', la banda sonora del torneo. Son la emiratí Balqees; Nora Fatehi, canadiense de origen marroquí; la iraquí Rahma Riad y la estrella Manal, de Marruecos. En el videoclip aparecen, además, las seis árbitras, tres de ellas actuarán como titulares, que por primera vez pitarán en un Mundial. La imagen de la mujer, muy presente durante el torneo y en la ceremonia, va a ser utilizada para contrapesar el estado de opinión contrario al Mundial.

Ninguna imagen tendrá tanta carga como las palabras de Infantino, que hoy acompañará al emir Tamim bin Hamad Al-Thani en el palco de un estadio con forma de jaima, la tienda clásica de los nómadas del desierto, un lugar de reunión y hospitalidad, pero en esta gran jaima quienes dicen «no», en realidad asumen el «sí».

*Para El Mundo de España

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