Vigo no descarta ninguna candidatura

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El peronismo cordobés compone su estrategia electoral como si fuera a presentarse el escenario más pesimista para sus propósitos: la unidad de Juntos por el Cambio (JxC), con Luis Juez como candidato a gobernador y Rodrigo de Loredo como aspirante a la intendencia. Bajo ese sol, el gobernador Juan Schiaretti y su delfín, Martín Llaryora, no descartan ninguna posibilidad para asegurar la continuidad de Hacemos por Córdoba (HxC) en el poder provincial y capitalino.

La incertidumbre sobre la evolución de la relación entre los precandidatos aliancistas también es un problema peronista. Por eso, no es casual que, durante la última semana, en los pasillos de la Legislatura no se haya hablado de otra cosa que de la restauración de la re-reelección de intendentes por una única vez y el adelantamiento de las elecciones provinciales a abril, previa modificación del Código Electoral provincial.

Llaryora retomó el control del municipio el jueves, luego de una gira de casi diez días en Estados Unidos. El cimbronazo generado por el choque que protagonizó el ahora licenciado legislador Oscar González continuará al calor del reclamo de justicia por las familias de las víctimas del siniestro vial. La lamentable noticia marcó el lanzamiento electoral del sanfrancisqueño, pero no determinará los próximos pasos. La gestión de buenas noticias marcará la agenda del intendente, a tono con el clima festivo que genera el Mundial de Fútbol.

En este escenario de indefinición e inseguridades por el futuro cercano, no puede pasar inadvertido el juego cada vez más visible de la senadora Alejandra Vigo. Asoma como la centinela de este proceso de renovación del PJ y de los conflictos recientes.

La esposa del gobernador Schiaretti ya había avanzado casilleros en la estructura legislativa local con el ascenso de Nadia Fernández a la vicepresidencia de la Unicameral. La ultraviguista que hizo sus primeras armas en el recinto de la mano de Juez en 2007 y con los colores del Partido Comunista es, desde la semana pasada, la tercera autoridad de la provincia, tras la renuncia de González al puesto. “Recomendamos una licencia larga, bien larga”, fue el consejo que el riñón de Vigo hizo sonar durante esas horas de definiciones. Punto para Vigo

Casi en simultáneo, la senadora extendió sus tentáculos en territorio enemigo: el valle de Punilla, donde ratificó su liderazgo en la interna peronista el albertista Carlos Caserio, hoy artífice de un movimiento peronista con dirigentes e intendentes que buscan protagonismo en las listas de 2023.

En Villa Carlos Paz, Vigo desembarcó con su instituto de políticas públicas Diseñando Ciudad, fundado en 2018 en la ciudad de Córdoba. Desde allí, la senadora no solo armó propuestas técnicas para la dirigencia de HxC, incluido el propio Llaryora, sino que también es una vidriera para los nuevos cuadros que se identifican con la jefa tácita del PJ capitalino.

 

La salida de Vigo al interior es seguida con atención, después de que cumpliera con el primer objetivo que se impuso con el gobernador: lograr un perfil alto en el senado, donde manda la vicepresidenta Cristina Fernández.  Allí, la sanjuanina logró centralidad política con el proyecto del boleto federal que, en su base, expresa la disconformidad del distrito con la distribución de los subsidios al transporte con respecto a los percibidos por el Área Metropolitana de Buenos Aires. En otros términos, es una forma de hablarle al país del “cordobesismo” y explicar las raíces de la poca piel que hay entre la tierra mediterránea y el kirchnerismo.

 

Como broche, logró aprobación de una iniciativa de su autoría -conocida como “ley Vigo”- que incorpora la asistencia integral de los tratamientos para las víctimas de violencia de género al Programa Médico Obligatorio (PMO) de las obras sociales, prepagas y mutuales provinciales.

La agenda extralegislativa de Vigo permite arrojar otras pistas del rol holístico que pretende tener la senadora en una etapa de recambios para el peronismo y con un Schiaretti que se augura un rol central en la Argentina que viene, pero sin indicios objetivos que respalden su expresión de deseos. Curiosamente, su mesa chica advierte que ese lobby que encara la senadora es también al servicio de Llaryora en caso de que logre la gobernación. Poco a poco las prioridades reales se van blanqueando.

 

Como sea, la movediza dirigente del peronismo cordobés juega en todos los frentes y el municipal es uno de ellos. Públicamente, en una entrevista televisiva, no descartó ser candidata a intendenta de la ciudad. Mientras, sus aplaudidores la animan a jugar por todo.

Cierto es que nada descarta en virtud del momento político que atraviesa la marca que representa. Analizan todas las posibilidades, desde candidata a intendente o compañera de fórmula de Llaryora. Sus acólitos blandean encuestas que la tendrían como la dirigente mejor posicionada en el universo peronista, después del flamante candidato a gobernador.

 

A su vez, saben que a Vigo es a la única dirigente que respetan y que el pelotón de precandidatos municipales no haría nada que pudiera irritar la sensibilidad de la primera dama del peronismo. En el plano de todo lo posible, parece que la legisladora nacional por ahora mueve para componer el paño de PJ, sacudido por las crisis recientes.

 

No es casual el saludo que dejó a la militancia con motivo de la efeméride que los pondera. “Militantes debemos ser desde el primer día hasta el último”, escribió en sus redes un mensaje bien direccionado a la tropa de la que se espera que esté en las buenas y las malas del cordobesismo que ingresa en una etapa de redefiniciones.  

Fuente: Letra P, sobre una nota de Yanina PASSERO

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