Sergio Massa prepara un blanqueo de capitales con apoyo de Estados Unidos

ECONOMÍA Por Marcelo Bonelli
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Antes de fin de año habrá un amplio blanqueo de capitales que formará parte de un acuerdo con Washington. El texto lo define Sergio Massa: incluirá incentivos para traer los dólares del exterior y severas penalidades para el dinero no sincerado con el blanqueo de Mauricio Macri. La propuesta es una exigencia del Tesoro, para que EE.UU. firme con Argentina un inquietante acuerdo de intercambio de información tributaria. 

El convenio está prácticamente cerrado: EE.UU. informará de cuentas, colocaciones e inversiones de argentinos en Wall Street. Su texto utiliza como origen un convenio bilateral que cerró Macri. Una paradoja del destino: el ex presidente y Massa se odian.

Todo estaría definido en diez días. Ya están designados los dos firmantes: Marc Stanley​, el embajador por Washington, y Carlos Castagneto, titular de la AFIP, por Argentina. La cuestión se activó en una reunión secreta que tuvo Janet Yellen con Sergio Massa. El único testigo: David Lipton. El ex jefe del FMI denunciado exóticamente por Alberto-Cristina.

La reunión fue el 12 de septiembre. Massa pidió activar el acuerdo y Yellen avaló el pedido. Se trata –de concretarse– de un fuerte apoyo político de EE.UU. al ministro. Massa argumentó así el pedido: “Vamos a tener dólares extra para el BCRA”.

Guillermo Michel –el titular de la Aduana– fue quien negoció los detalles técnicos. Pero el convenio sacudió al círculo rojo. El blanqueo de Cambiemos fue un éxito, pero hubo numerosos financistas que no blanquearon sus bienes y otros exteriorizaron una parte de su fortuna. Todos estarían expuestos y quedarían en off side con la AFIP.

EE.UU. promete los datos apenas se sancione el blanqueo. Por eso ya se detectó inquietud y traslados de fondos en Manhattan: la AFIP cristinista amenaza y dice que podría haber capos empresarios, magistrados y políticos en la picota.

Hasta ahora, la principal duda de Washington es precisamente esa: si el convenio será utilizado por Cristina para perseguir adversarios. Ya lo hizo con la AFIP de Ricardo Echegaray: la vice utilizó información confidencial –el colmo– incluso para acosar hasta a un abuelito que le regaló 10 dólares a su nieto. Además, obturó toda investigación de la corrupción kirchnerista.

Cristina persiguió a los funcionarios honestos: echó a quienes investigaron a Lázaro Báez, como al emblemático Horacio Castagnola, jefe de la DGI.

Massa confía mucho en el convenio. Apenas volvió de Bali, reunió a sus íntimos. El tema fue excluyente: la escalada del dólar. El ministro insistió en que el convenio con EE.UU. puso intranquilos a los inversores y que muchos propician una corrida para generar la crisis que evite su firma. Sucede en medio de problemas de gravedad: la ausencia de dólares en el BCRA. La cuestión reavivó diferencias con Miguel Pesce. Lo acusan de tener reacciones lentas, de tortuga.

La situación genera crecientes versiones de todo tipo. Los informes de Wall Street son inquietantes. Varios en la UIA de Daniel Funes de Rioja insisten en que Massa no va a llegar a marzo con los dólares. Y sugieren un plan para retocar la macroeconomía.

Un grupo de empresarios nacionales propicia un plan transitorio: devaluar, ajustar tarifas, elevar salarios y congelar todo por un semestre hasta los comicios. El “Plan Verano” emula al Plan Primavera de Alfonsín. El ascendente Emmanuel Álvarez Agis bate el parche con esa idea. La expuso en varias reuniones con influyentes CEO.

Atrás estarían fuertes hombres de negocios como José Luis Manzano, Marcelo Mindlin y Sebastián Eskenazi. Un trío que tiene una particularidad: son conocidos y cercanos al ministro.

Dicen que Massa estaría dispuesto a evaluar un plan así, pero que Cristina no quiere saber nada. Massa, en cambio, estaría molesto con estas sugerencias. Los acusa de meter ruido innecesario en un momento delicado. Así se lo dijo enfadado a su círculo íntimo: “Los saqué cagando”.

Después, con sorna, afirmó: “Emmanuel –por Álvarez Agis- es un grande. No quiso asumir, ¿y ahora propone planes?”.

Nadie habla de la cuestión fiscal. Porque Massa hizo un ajuste sensible que llena de inquietud a Máximo. El jefe de La Cámpora vive comiéndose sapos económicos. Se los deglutió a la fuerza con Martín Guzmán y ahora sazonados con Massa. Para disimular la indigestión, es creativo con su relato: fue patético en la tribuna, con bermudas haciéndose el rebelde revolucionario. El acto de la vice fue revulsivo. Sacudió a toda la política y abrió un sinfín de especulaciones.

Esa noche, Martín Lousteau salió a cruzarla: “Fue un montaje lleno de absolutas falsedades”. La actitud del dirigente radical enardeció a Máximo. El hijo gritaba por teléfono: “¡Se volvió loco! ¿Qué le pasa a Martin?”. Fue en una llamada secreta al influyente Emiliano Yacobitti. Yaco contragolpeó molesto: “¿Qué querés que diga Martín?”.

Y concluyó: “Ustedes son los dementes, que se quieren llevar todo puesto”.

Camino a 2023

En Juntos creció la idea de que Cristina ahora pretende ser candidata. También insisten en que la vice alienta la candidatura de Macri y que tiene interlocutores que fogonean ese duelo.

En las últimas semanas volvieron los contactos –por terceros– entre el búnker de Mauricio y el Senado de Cristina.

Adolfo Rodríguez Saá está en diálogo abierto con José Torello. Por eso Horacio Rodríguez Larreta está activo. Este jueves lanzó a Fernán Quirós. Pero no sería la única novedad: en secreto, Larreta estudia un cambio de su Gabinete y degradar a Jorge Macri. Aún el jefe porteño no le perdona la traición: evalúa –aún sin decisión– sacarlo de ministro de Gobierno y ofrecerle a una cartera menor.

La Cámpora dice que Cristina va a ser candidata. Máximo busca empoderarla y después se verá. En la intimidad, la vice se vanagloria sin modestia: “Yo soy la mejor”.

Pero Cristina desplegó una liturgia precisa en la residencia de Axel Kicillof: en el asado nocturno ubicó a Wado a su derecha y a Axel a la izquierda. Ella quiere a uno como presidente y al otro como gobernador.

Alberto desconfía de esos gambitos. El Presidente se recupera de su indisposición. Lo vivido en Bali fue serio y la tozudez de Alberto lo complicó. Julio Vitobello tuvo que insultarlo y presionarlo para que se interne. “Estuve –dijo- a punto de pegarle un bife para que reaccione”.

El deterioro argentino se cobró una víctima: otra multinacional se va de la Argentina. En los últimos años –desde 2019– en total fueron 22 multi que no soportaron la crisis argentina. La italiana Enel –la dueña de Edesur- tiene un problema global. Pero el disparatado manejo tarifario hundió sus planes locales: tiene deudas siderales por todos lados. Edesur le debería a Cammesa la friolera de $ 150.000 millones: unos 1.000 palos verdes al dólar oficial. Hace tiempo, Hugo Sigman estuvo atrás de la firma. Venía con inversores españoles, pero eso se esfumó.

Ahora hay una sorpresa concreta: el macrista Nicolás Caputo está en la pole position. El valor de la eléctrica –por la deuda impaga– sería de solo 86 millones de dólares. Caputo ya armó su equipo y sorprendió con una contratación: sería su lobista la publicista Doris Capurro, de paso frustrado por YPF y amiga íntima de Cristina.

Fuente: Clarin

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