Consumo: prevén que medidas del Gobierno impulsen ventas en súper y autoservicios

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De acuerdo a los últimos datos oficiales, las ventas en los supermercados y autoservicios mayoristas se mantuvieron en terreno positivo en agosto. Según sondeos privados, esa tendencia continuó en septiembre y, tal como estiman analistas, las medidas adoptadas por el Gobierno sostendrían el consumo masivo en el corto plazo.

También “ayudaría” el efecto elecciones: debido a la elevada incertidumbre, muchos consumidores deciden adelantar compras para prevenirse de posibles subas, lo que a su vez tracciona los niveles de consumo.

 
Así es que se presume que los datos de octubre y noviembre también continuarían con signo positivo, aunque para el mediano y largo plazo las perspectivas podrían modificarse, debido a una posible nueva aceleración en la inflación y la consecuente pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

Según los datos de INDEC, en agosto las ventas en supermercados tuvieron un incremento de 5,2% interanual, para acumular una mejora de 1,3% en los primeros ocho meses del año. En tanto, en los autoservicios mayoristas el incremento fue del 11,4% interanual, para sumar un alza del 2,9% en el acumulado.

Por su parte, de acuerdo a los datos de la consultora Scentia, el “self service” evidenció una variación positiva en septiembre del 8,5% frente al mismo mes del 2022, para acumular una mejora del 1,5% en los primeros nueve meses del año. Los supermercados crecieron 12,6% interanual y acumularon una mejora del 8,7% en el año; mientras que los autoservicios de cercanía se recuperaron ese mese y presentaron un alza del 4,5%.

 
Esta tendencia podría sostenerse, al menos, en octubre y noviembre. Así lo estimó un estudio del “mercado argentino de autoservicios, mayoristas y supermercados", desarrollado por Claves Información Competitiva. El informe concluyó que las medidas de “estímulo fiscal aplicadas por el Gobierno podrían impulsar en el corto plazo las ventas en el sector”.

Luego de la devaluación del tipo de cambio oficial en agosto, el Gobierno dispuso una serie de medidas para paliar los efectos en el poder adquisitivo y sostener el consumo privado: se otorgaron sumas fijas anunciadas para jubilados y pensionados, monotributistas, beneficiarios de la tarjeta Alimentar y Potenciar Trabajo y trabajadores del sector privado y público, sumado al anuncio de un nuevo “IFE” para trabajadores informales. A esto se le sumaron otras medidas, como la decisión de la devolución del IVA y la eliminación del Impuesto a las Ganancias.

 
“En los primeros nueve meses del año, el consumo se encuentre en terreno positivo. Posiblemente, estas medidas también puedan ayudar a mantenerlo en este sentido. Con los datos de octubre se podrá ver a ciencia cierta cómo impactó”, explicaron a Ámbito desde la consultora Scentia.

Por su parte, Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, sostuvo: “Hay una situación de eliminación o reducción de impuestos para ciertos sectores, con una expansión fiscal y una expansión crediticia. Con lo cual, en el corto plazo, eso va a atemperar la caída de las ventas”.

“Y, en un contexto de incertidumbre previa a las elecciones, hay una caída de la demanda de pesos: los argentinos cambian los pesos por bienes y están adelantando compras. Eso se registró en octubre, previo a las elecciones generales y se va a volver a registrar previo al balotaje. Entonces, las ventas son impulsadas por incertidumbre, sumado a la expansión fiscal y una expansión crediticia.

Qué esperar a futuro

Más allá de las previsiones en el corto plazo, con comportamientos en el consumo que pueden verse reflejados en los indicadores de octubre y noviembre, “en el mediano plazo las perspectivas no son favorables, dado que el salario de la economía se estima que continúe a la baja en términos reales”.

Así lo estimaron desde la firma Claves, y detallaron: “En el contexto actual de falta de dólares, el gasto interno de la economía (consumo total y gasto público) deberá reducirse para que se incremente el saldo exportable, y comiencen a acumularse reservas internacionales para estabilizar la economía. Es decir, no hay espacio para que crezca el gasto interno y los salarios por encima de la inflación y el dólar”.

 
“A su vez, en un contexto de incertidumbre cambiaria y de creciente expectativa de devaluación, la confianza del consumidor y empresaria se mantendrá acotada. De este modo, los consumidores e inversores seguirán postergando algunas decisiones de consumo e inversión, limitando la expansión del gasto y el empleo”, subrayó el estudio.

Y concluyó que “la elevada volatilidad macroeconómica y el bajo crecimiento de la economía en general afectan la demanda del sector”: “En tal sentido, el deterioro estructural de los salarios reales impide que se pueda consolidar el consumo interno”.

 

 

* Para www.ambito.com

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