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Río Cuarto: Martín Llaryora activó la campaña con un espaldarazo al favorito de Juan Manuel Llamosas

POLÍTICA - CÓRDOBA Agencia 24 Noticias Agencia 24 Noticias
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Más allá de la gestión del gobierno de Córdoba, las reuniones y las declaraciones públicas que lo posicionan en el debate nacional, la visita de Martín Llaryora a Río Cuarto de esta semana dejó un puñado de gestos políticos. El gobernador empieza a inclinar la balanza a favor del secretario de Gobierno, Guillermo De Rivas, el candidato del oficialismo para pelear por la intendencia en la elección que definirá la sucesión de Juan Manuel Llamosas.

Con la fecha de la elección prevista para el final del primer semestre, el peronismo de la capital alterna acelera la discusión para definir la candidatura entre el funcionario y la exdiputada Adriana Nazario. Para Llaryora, se trata de una contienda con peso específico. Es la única que se disputará en territorio cordobés durante el 2024, además de tratarse del segundo distrito más importante de la provincia.
 
En el entorno de Llamosas prefieren evitar las sobreactuaciones, pero advierten que la visita y los recorridos del gobernador, a la par del intendente y el candidato, dan cuenta de una posición que Llaryora viene dejando entrever hace tiempo y que definen como una “aceptación de la hoja de ruta que trazó el intendente para definir la sucesión en el municipio”.


La estrategia local
“Llaryora es muy claro cada vez que se le pregunta sobre el tema. Él conoce la realidad de Río Cuarto y sabe que la definición la tiene que tomar el peronismo de la ciudad”, reconocen a Letra P espadas de Llamosas, mientras que observan los movimientos (no tan) silenciosos con cierto entusiasmo. Sobre todo, cuando apalancado en el trabajo conjunto entre la gestión provincial y la municipal comparte actos y recorridos con el secretario de Gobierno.
En líneas generales escuchan las palabras del gobernador como alguien que reconoce que las lógicas locales no necesariamente se corresponden con las que resultan determinantes a nivel provincial o nacional. Saben también que si Javier Milei acomoda el barco con su administración, un apoyo presidencial podría resultar beneficioso para la oposición. Sin embargo, en voz baja, reconocen que esa a situación no se vislumbra con demasiada claridad.

“Lo que hace Llaryora es suficiente, él sabe su apoyo no va a definir a elección”, señalan. Recuerdan la campaña de 2012, cuando José Manuel de la Sota, que había accedido a su tercer mandato el año anterior y se preparaba para pegar el salto a la discusión nacional, se puso la campaña al hombro. El peronismo perdió.

Algo similar le pasó a Mauricio Macri en 2016, que enfrentaba su primer test electoral, con su flamante alianza política. Compitió con el caballo del comisario y también perdió. En ese momento, enfrentó la unidad amplia que representó, desde el minuto cero, el armado encabezado por Llamosas.

“Los riocuartenses son muy localistas”, dicen en el Palacio de Mójica. En la mesa chica del gobernador tienen el panorama lo suficientemente claro como para arriesgar un paso que devenga en tropezón.

Diferencias con el team Juan Schiaretti
Llamosas reconoce a Nazario como una referente del mismo espacio político y no quiere imaginar un enfrentamiento abierto. Entiende que la definición de la candidatura debe consensuarse a partir del análisis pormenorizado de datos “realistas y razonables”.

Como ya contó Letra P, el exgobernador Juan Schiaretti entiende que Nazario es la referente peronista que mejor mide en el Imperio del Sur y que, por esa razón, es preferible “apostar a lo seguro”.

Igual que Llaryora, no se suben al ring del "mano a mano" riocuartense, pero juegan callados y presionan con algunos pases de factura que todavía resuenan desde la última elección provincial.

Sin negarlo, en el llamosismo relativizan esa realidad que ubicaría a Nazario como una especie de candidata natural. “No se pueden pensar las cosas estáticamente. Adriana puede arrancar mejor, pero hace años que mide lo mismo. De Rivas, a diferencia de ella, es un dirigente que creció muchísimo desde que empezó a caminar la ciudad como precandidato y hoy no tiene techo ”, advierten. De rigor, piden esquivar la interna y solucionar el entuerto antes de la convocatoria oficial a elección.

“Tenemos que convocar con 90 días de anticipación y, para ese momento, nos gustaría tener cerrada la candidatura, o al menos el proceso de definición ya encaminado”, dicen en el oficialismo, que quiere evitar que la interna se lleve la atención por sobre la batalla final.

Con informacion de Letra P.

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