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El país en alerta por la dura decisión del radicalismo en contra de Javier Milei

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Martín Lousteau aprovechó los insultos presidenciales para la oposición en general y el radicalismo en particular para firmar un documento de las autoridades partidarias y parlamentarias de la UCR en el que le exige al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, que convoque de manera urgente a la Comisión Bicameral que autoriza o rechaza los DNU a sabiendas que su partido votará en contra del megadecreto firmado por Javier Milei.

El senador nacional y exministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner en la histórica puja distributiva con el sector agropecuario conocida como la 125, ahora también aparece aliado con quien tuvo el voto decisivo de aquella madrugada del 17 de julio de 2008, en la que comenzó “la guerra con el campo” y derivó en la derrota electoral de la lista testimonial compuesta por Néstor Kirchner, Daniel Scioli, Sergio Massa y Nacha Guevara por parte del Frente para la Victoria.

Lousteau lanzó este desafío a sabiendas que su partido siempre estuvo en contra de los DNU, sin contemplar que fue buena parte del histórico electorado radical el que votó en favor de Milei en el balotaje. Pero los destratos e insultos presidenciales tanto a los legisladores opositores dialoguistas como a la mayoría de los gobernadores, cinco de ellos pertenecientes a la UCR, lo ayudaron al presidente partidario a mostrar su desagrado con las políticas económicas impulsadas en el DNU y la ley Bases.

Lousteau fue aliado del sector más dialoguista del PRO y su candidatura en la Ciudad de Buenos Aires fue sostenida por Horacio Rodríguez Larreta en desmedro del propio candidato PRO Jorge Macri, que terminó ganando esa puja y es el actual jefe de Gobierno.

Pero la actualidad unificó al centenario partido. Inclusive Rodrigo De Loredo, que tuvo una postura diametralmente opuesta a la del senador con el que comparte el espacio de Evolución, firmó la tesitura que pone en riesgo todo el andamiaje legal del Gobierno y rompe con la mayoría parlamentaria que había alcanzado Victoria Villarruel en el Senado, donde empieza a perder a los legisladores radicales en su pelea contra la mayoría que ostenta Unión por la Patria.

Mientras las autoridades legislativas y partidarias empiezan a abroquelarse frente al DNU y las pretensiones autárquicas de Milei, el ministro de Defensa, Luis Petri, lanzó un pedido directo a sus correligionarios para que se sumen al Gobierno libertario. El funcionario, en estos momentos, es una voz individual casi dependiente de Patricia Bullrich, de quien fue compañero de fórmula en la última elección de Juntos por el Cambio y ambos fueron los que se incorporaron, de manera individual, al Gobierno anarco-libertario.

Sin embargo, la tensión del radicalismo es preexistente a la llegada del actual Gobierno. La primera crisis de representación llegó luego de la salida de Raúl Alfonsín del poder en 1989. En 1995, su candidato presidencial fue el gobernador de Río Negro, Horacio Massachessi, “aunque si hoy tendríamos esos votos seríamos un partido con chances de manejar la presidencia”, se jacta un reconocido dirigente de la UCR que mira azorado la nueva “militancia independentista” lanzada por Martín Lousteau desde el comando nacional de los radicales.

Efectivamente, Masachessi se candidateó junto con Antonio Hernández como compañero de fórmula contra Carlos Menem-Carlos Ruckauf y la otra dupla, José Octavio Bordón-Carlos Chacho Álvarez. El radicalismo, que salió tercero, creyó que había tocado fondo. Después la Alianza los devolvió al poder con Fernando De la Rúa y Chacho Álvarez, aunque el fracaso autoinfligido por ese Gobierno derivó en la decadente candidatura de Leopoldo Moreau cuatro años después, con el 2,34% de los sufragios.

En 2015 llegó la revancha radical, pero con Mauricio Macri como presidente. En esa oportunidad, la UCR logró duplicar su cantidad de gobernadores y en la provincia de Buenos Aires el empuje que tuvo Daniel Salvador elevó a la categoría de dirigente nacional a Maximiliano Abad.

Sin embargo, las tensiones con Macri no desaparecieron. Ricardo Alfonsín fue quien primero pegó el portazo y se sumó al kirchnerismo donde ya estaba Leopoldo Moreau, su antiguo rival político de toda la vida en la UCR. Amigos y enemigos radicales se reubicaron como aliados del PRO y, a su vez, quienes se odiaban y competían entre sí terminaban siendo una fuerza en común para enfrentarse al macrismo.

Facundo Manes, que compitió por la marquesina partidaria contra Lousteau y le ganó en la interna de 2021 en la provincia de Buenos Aires, fue quien encabezó la rebelión en Diputados y comandó la oposición a la ley Bases, que el oficialismo terminó retirando de la votación. Otros dos enemigos íntimos ahora puestos en la misma ruta por los agravios de Milei.

CON INFORMACION DE MDZOL.COM

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