Pullaro mueve las piezas de un ajedrez muy particular

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El gobernador de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, como otros actores de la política nacional, tiene años de experiencia en la militancia partidaria y en la gestión pública. No es un distraído o descuidado de las acciones de gobierno y de los tableros donde se juega con los trebejos, seria y diariamente, en varias "partidas simultáneas". Tres de esas partidas, de esos juegos, son fundamentales.

 
La gobernación y la ejecución de políticas públicas serán la razón de su examen. Aplauso o desprecio; esa es su ruta y el cierre será en 2027, con alguna de esas dos variantes para la misma cuestión: elecciones y lo que suceda sobre el 10 o el 11 de diciembre de ese año. Antes, habrá una primera encuesta sin mentiras, en las parciales de 2025, tanto en el mandato de diputados nacionales como en las renovaciones parciales de los Concejos de las grandes ciudades de la provincia.
En ese tablero, Pullaro juega con las blancas. Peón 4 Rey. La partida ha comenzado. No hay muchos que quieran jugar con las negras. Trebejos sin dueño, por ahora. No terminan allí las cuestiones provinciales. Pullaro ha decidido agregarle dos "cuestiones" más: Corte Suprema de Justicia de la Provincia (CSJP) y Reforma de la Constitución Provincial. Es una decisión política de corto, mediano y largo plazo, incidirá mucho en todos. No parece una resolución espontánea.

 
Si bien su frase pública es "lo tiene que resolver la Legislatura, no enviaré proyecto propio" está muy claro que el mandato de las urnas en 2023 (más de un millón de votos) le da una espalda, como titular del Poder Ejecutivo, que no se puede pensar. Y no creo que sea fácil que un proyecto de Reforma de la Constitución, como el que atañe a la CSJP, estén alejados de lo que se resuelve en su despacho o en sus pensamientos… o mejor: en sus planes.
Cuando asumió el gobierno, a diferencia de Omar Perotti, el anterior gobernador (que cerró filas con antiguos conocidos personales y despreció al peronismo, al que dejó aislado de la función ejecutiva), Pullaro abrió el abanico y cada sector estuvo/está incluido en la grilla de funcionarios en actividad. La ejecución, por lo tanto, es diferente. Este es un gobierno provincial de coalición amplia. Con esa contundencia se marcha a los dos temas. Dos tableros. Pullaro juega con las blancas.

 
Los dos objetivos que aparentan ocupar esta gobernación, más allá de Obra Pública, Educación y Salud (en la provincia se agrega Seguridad como prioridad uno) obligan a conversaciones por circunstancias de número y oportunidad. La Reforma, que no se clasifica como parte de un proyecto original del Ejecutivo (y si lo fuere, igual, solamente los votos lo definirían como posible) depende de la conversación entre 14 diputados socialistas y el resto, hasta conformar los 28 de la mayoría que acompañó a Pullaro y que, según la constitución provincial, lo sostiene; así se conforma (la mayoría constitucional de 28) para un total de 50.
El socialismo, por aquello de la superpoblación sureña y una lista que conformase al partido de la rosa (hoy por hoy, por estos pagos, bastante marchitada) tiene muchos votos legislativos. No hay Reforma sin los votos de los diputados socialistas y debe puntualizarse que fue Antonio Bonfatti, ahora diputado otra vez, quien en su momento cerró la posibilidad, con Miguel Lifschitz titular del Ejecutivo, si se incluía la reelección del gobernador en ejercicio. Fue el último intento serio, porque Perotti ni siquiera lo insinuó. ¿Cambiará el socialismo su tradicional postura? No hay reelección para el que tiene el mando y la caja.
Así fue entonces, pero, en el fondo más puro de la historia el socialismo es reformista. También está muy claro que hay prácticos de la gestión (¿Pragmáticos?) y ningún ideólogo. El socialismo hace años que no redacta una actualización de una idea que viene desde el siglo XIX. Y tampoco dice nada de la actual presidencia de Javier Milei, mandato que acompañan. El socialismo no opina sobre el gobierno nacional y esquiva definiciones. Sugiere que no lo apoya, pero no hay vehemencia en ningún discurso público.
No hay plano teórico del socialismo, eso facilita la negociación reformista a Pullaro, ya que se trataría de pactos de gobernabilidad y reformulación de los mismos, actualización de funciones, mandatos y grilla. Un clarísimo toma y daca o, en un modo más fino: "Quid pro quo". En el senado provincial la situación es diferente. El pulso del cuerpo lo tiene Felipe Michlig, uno de los pulmones certeros de la candidatura de Pullaro. Triunfaron.
Hay una tradición del "radicalismo de Comité" de ser felices en la incomodidad de las luchas internas. El tiempo determinará si la genética se impone al pragmatismo. Los votos fueron de Pullaro y el Poder Legislativo no debería entrar en colisión intestina con el Poder Ejecutivo. Hum. Eso dicen todos los consejeros externos. Bonfatti le quitó a Lifschitz la posibilidad de la Reforma y el segundo mandato. Se debería repetir la pregunta pero ampliándola. Diputados y senadores… ¿tienen esa decisión?
Nota: el peronismo es una pálida sombra y es reformista. Apoyará con un distraído silencio. Amalia Granata existe, no parece difícil convencerla de una Reforma. Es ése el tablero visto desde la silenciosa comodidad sureña. En estos pagos "rosarigasinos" nadie dice nada, pero… la pequeña "tropillita" de Pablo Javkin y los radicales sueltos del sur son reformistas.
La Reforma es una decisión y todos están en la dulce espera de la forma de elección de los Diputados Constituyentes. Lista única y el dedo de Pullaro. Lista de "Cabezones". Internas. Cada quien con su boleto. Reconocimiento de la sujeción a lo que decidan "los pesepos" (PSP), inclusión de los partidos minoritarios… Otra vez: "Peón 4 Rey, mueven las blancas".
La CSJP es el punto más alto de la justicia santafesina. La ataca en sus raíces el Ministerio Público de la Acusación (MPA). Hacen falta más jueces primarios y de Cámara. Tal vez más presupuesto y equilibrio para decidir quiénes y dónde se resolverán los nombramientos judiciales. Con qué concurso. Finalmente el avance sobre la CSJP. El último nombramiento proviene del interregno entre Jorge Obeid y Hermes Binner: Daniel Erbetta. La excusa es la edad y es valedera. Es un argumento formal y de fondo.
Los miembros más activos de la CSJP son Roberto Falistocco (Rosario) y Rafael Gutiérrez (Santa Fe). Eduardo Spuller, Mario Netri, María Angélica Gastaldi y el citado Erbetta la completan. Un número par no es aconsejable. La edad dejaría a Erbetta por varios años y Gutiérrez por un año. Más mujeres juezas. Más ampliación territorial. Más radicales. Algún socialista. Alguien del Opus o de la Asociación Cristiana. Libres pensadores. Liberales. Peronistas. Radicales. Los pedidos son muchos. El hermetismo no existe.
Hay una jugada que es la ilusión que brilla en el horizonte. Si la Reforma de la Constitución provincial dijese "los nuevos jueces jurarán por cinco años y serán renovados mediante acuerdo de… que incluya un examen de…" sería un lío, pero un lío saludable. Una reforma constitucional no se ata a un cambio de la CSJP, pero hay cartas guardadas. El voto de los senadores es fundamental. Los 18 firmantes deciden demasiado. Sí, ese es el número… constitucional. Son 18 y una discusión.
En la boleta de diputados constituyentes, en el listado final (si acaso fuese una sola lista oficialista la que represente a la Alianza que gobierna)… ¿Pullaro y la vicegobernadora Gisela Scaglia irían en conjunto? Todo indica que sí. Pero… ¿quiénes serían los primeros 15 miembros? ¿Dónde estaría Clara García? ¿Dónde Michlig? ¿Dónde Javkin? ¿Dónde Mónica Fein? ¿Y Federico Angelini, o el propio Bonfatti? ¿Y Juan Pablo Poletti?¿Y los "sueltos"?
Mitad en broma, mitad en serio, he dicho en otra de mis notas que sería bueno que los veteranos intentásemos participar. ¿Cómo se arma esa grilla que no puede sumar más de 69? ¿Habrá mediáticos? Juan Pedro Aleart, Ciro Seisas, Miguel Ángel Tessandori (siguen las firmas)…
Si los mandatos de gobernador fuesen por dos períodos consecutivos y nunca más… ¡Epa! ¿Nunca más? Si los mandatos de legisladores fuesen por dos períodos y nunca más… ¡Epa! ¿Otra vez nunca más? Quitemos el nunca más, pongamos dos seguidos y uno de alternancia… y pueden volver, como Carlos Reutemann y el nombrado Obeid que, sin Reforma, se pasaron la pelota hasta que Obeid traicionó al peronismo.
Ante tantas especulaciones, Pullaro con seguridad se reiría. Consultado, sostiene que no hay proyecto suyo. Hay algo más básico: si los tableros existen y fuesen partidas de ajedrez simultáneas Pullaro juega con las piezas blancas pero… ¿Quién juega contra el gobernador? ¿Quién mueve las piezas negras? No me pregunte, soy periodista, soy el que hace las preguntas.

Con información de La Opinión, sobre una nota de Raúl Emilio Acosta

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