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El peronismo se erigió como oposición dura y una parte del kirchnerismo sueña con ver a Cristina Fernández de Kirchner como presidenta del Partido Justicialista (PJ). Mauricio Macri se mostró como sostén del Gobierno y ya organizó el operativo clamor para quedarse con el PRO. Elisa Carrió criticó desde afuera y dice puertas adentro que volverá al ruedo legislativo en 2025. Sergio Massa monitoreó en silencio y reaparecería en marzo. El radicalismo se dividió y teme quedar aplastado por la polarización. La batalla por la ley ómnibus delineó el nuevo mapa de la política argentina, que definió roles frente al gobierno de Javier Milei y ya se reacomoda con un ojo puesto en las elecciones legislativas de medio término.

La solidez que mostró el bloque de Unión por la Patria (UP) en la votación fue un triunfo para el peronismo. Cristina y Massa, en coordinación con gobernadores, definieron no ponerse al frente de la lucha y esperar a que el desencanto derrame sobre la sociedad. Creen que el peronismo tiene que mirar el proceso de debilitamiento del oficialismo desde la retaguardia, mientras prioriza la unidad de acción.

Fue una decisión exitosa: salvo los tres diputados que responden al gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, ningún legislador sacó los pies del plato de UP. La plana mayor del peronismo también coincidió en la necesidad de señalar a Macri como corresponsable del gobierno de Milei. “Cogobiernan”, es la palabra que repite la dirigencia de UP. “Milei es Macri”, dice el camporismo.

Por ahora, la unidad por el espanto les ganó a las internas que calentaron durante cuatro años el gobierno de Alberto Fernándezy todavía no se terminaron de enfriar. “¿Nos vamos a poner a hacer la autopsia del Frente de Todos? Nos van a llevar puestos a nosotros mientras se llevan puesta a toda la sociedad”, planteó puertas adentro del bloque de UP el excanciller Santiago Cafiero cuando comenzaron los cruces. La mayoría de la dirigencia piensa igual.
“Aunque no haya cohesión política, no hay salida hacia ningún lado. Todo el descontento con el gobierno de Milei lo va a capitalizar el peronismo. No hay tiempo para salir con un discurso del medio. La elección 2025 va a ser Milei o nosotros”, dice un diputado de UP, que asegura que el espacio ya aprendió la lección de 2016, cuando rompió para negociar con Macri e intentó armar una alternativa que dejara afuera a Cristina. Cuando la crisis aceleró, la expresidenta volvió a emerger como la única líder capaz de ordenar al frente opositor.
Esa secuencia histórica es la que recuerdan aquellos que impulsan a Cristina como presidenta del PJ, un movimiento en espejo con el macrismo. “Si Macri va de presidente del PRO, ¿nosotros a quién vamos a poner? Lo lógico es que sea ella, que puede convocar a todos para ordenar”, dicen en el kirchnerismo.

Otros sectores del PJ no acuerdan. “Sería un error. Tenemos que salir de la lógica del kirchnerismo-antikirchnerismo. Así nos ganaron la elección”, apunta un hombre del partido de relaciones tensas con el cristinismo. Más allá de la voluntad de un grupo, Cristina nunca tuvo demasiado apego por la vida partidaria. La vicepresidenta volvió a Matheu 130 el 14 de mayo de 2019, cuatro días antes de anunciar la candidatura de Fernández. Habían pasado 16 años desde su última visita al edificio.

“No creo que le interese”, apuesta un dirigente que mantiene diálogo con la expresidenta que aventura, sin embargo, que Cristina podría intentar volver al Congreso en 2025 como diputada. Para Juan Grabois, “es un problema” para la reorganización de UP no saber si la expresidenta tiene voluntad de volver a presentarse en un cargo electivo o, al menos, de ponerse al frente del proceso de armado político para enfrentar a Milei.

Instalada en el Instituto Patria, CFK recibió en los últimos días a diputados e intendentes, mientras puso a rodar en las provincias encuentros de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner (EJNK). El espacio de formación política está bajo la conducción del exministro de Educación Nicolás Trotta y reúne en su mesa a cristinistas y massistas. La expresidenta empuja la celebración de encuentros vía los camporistas Rodrigo Rodríguez y María Luz Alonso.

Este viernes, la ronda federal tuvo su primera parada en La Rioja, donde gobierna Ricardo Quintela, el gobernador que asomó la cabeza por su postura dura contra Milei. El objetivo de los encuentros es trabajar en la unidad sobre ejes programáticos de gobierno y mostrar apertura a todos los sectores del peronismo para evitar la dispersión. “Lo único que no puede pasar es que, frente a la incertidumbre que hay, el peronismo muestre lo mismo. Tiene que ser un dique de contención frente a esta conflictividad, un reaseguro. Por eso tenemos que reordenarnos”, dice una espada massista de la primera hora.

Como Cristina, Massa también mantiene el bajo perfil. El excandidato a presidente se reúne con dirigentes en sus oficinas de Avenida del Libertador y sigue de cerca todas las negociaciones del Congreso. En su entorno especulan con que podría reaparecer en marzo con alguna declaración pública. “Hay que esperar un poco más”, ordena.

Los distintos sectores del peronismo coinciden ahora en una visión común. Ya no hablan de un estallido social en marzo y de crisis institucional. Creen que el Gobierno se irá deteriorando en imagen, pero que conseguirá mantenerse a flote con los dólares de la cosecha que no tuvo el gobierno de Fernández. Por eso piensan en 2025.

Alberto, de regreso
Instalado en España por cuestiones laborales desde diciembre, Fernández volverá al país en los próximos días. Desde Madrid, el expresidente también sigue al detalle los acontecimientos de Argentina. Activo, habla a diario con gobernadores, exministros, diputados, senadores y referentes gremiales. Con algunos se reunió personalmente.

Pese que algunos dirigentes, como Quintela, sugirieron que debía renunciar a la presidencia del PJ, Fernández resiste. El expresidente cree que esa decisión cambiaría el foco de la discusión política, que dejaría de estar centrada en el gobierno de Milei para hablar de la interna peronista. Tiene mandato hasta 2025.

En el partido, además, hay quienes advierten que la renuncia de Fernández podría generarle un dolor de cabeza al peronismo. Acéfalo, podría convertirse en objeto de intervención judicial, como ya sucedió en 2018. Sería tentador para los que fogonean el antiperonismo. Aunque vapuleado, el partido es la columna vertebral de la coalición y su mejor instrumento electoral. En el corto plazo se avanzaría con el armado de una mesa de acción política que represente a todos. Fernández quiere impulsar la celebración de internas.

La vuelta de Lilita, el socio PRO y la incomodidad de la UCR
El desorden político imperante en el mileismo destaca a los profesionales como Miguel Ángel Pichetto, figura indiscutida de la aprobación en general de la ley ómnibus que lidia con fastidio con los novedosos métodos de negociación del Gobierno, a quien decidió prestarle toda su colaboración. En medio del caos, la casta sacó a relucir su oficio. Pichetto marcó el ritmo de la votación y bajó línea a los que se sentían incómodos: “No podemos quedar pegados al kirchnerismo”. Piensa en el día después de Milei.

Desde afuera, como Cristina y Massa, Carrió también sigue el detalle de los acontecimientos. Estudió el DNU y la ley ómnibus, marcó la posición de los propios y ya avisó que piensa volver a ser candidata a diputada en 2025. Lilita fue la primera que advirtió, en junio de 2023, que Milei, Macri y Patricia Bullrich se encaminaban a cerrar un acuerdo político para aplicar un “ajuste brutal” sobre la clase media.

Macri no pierde oportunidad para dejar en claro que sostiene al gobierno de Milei, aunque las relaciones personales entre ambos no pasen por el mejor momento. El último cortocircuito que tuvieron fue por el desembarco de Daniel Scioli en el gabinete, que generó la renuncia del macrista Ricardo Schlieper como subsecretario de Deportes. El expresidente borró aquello de halcones y palomas y mandó al PRO a respaldar la ley ómnibus sin objeciones. Los diputados Diego Santilli y Cristian Ritondo defendieron el proyecto como propio.

Macri no quiere que el Presidente se quede con su electorado y espera que Milei tenga que ir a tocarle la puerta para pedirle auxilio cuando la crisis escale. Para entonces, espera haber sido electo otra vez titular del PRO. Esta semana consiguió la declaración en su apoyo de 20 presidentes del partido a nivel distrital. Fortalecida por el rol que consiguió en el Gobierno por cuenta propia, Bullrich dejó trascender que está dispuesta a desafiarlo en una interna. Horacio Rodríguez Larreta también está de regreso. El exjefe de Gobierno porteño se mostró esta semana con los gobernadores Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Claudio Poggi (San Luis), a quienes asesora. Quiere dar pelea en el partido. El cierre de listas es el 19 de marzo.

¿Será el PRO socio electoral de La Libertad Avanza en 2025? De Juntos por el Cambio quedan pocas huellas. Eso piensan dirigentes del radicalismo que creen que quedaron ubicados “en el peor de los mundos”, en su intento por criticar al Gobierno y hacer equilibrio entre la oposición dura kirchnerista y la sociedad entre Milei y Macri. Está probado que la polarización destruye el camino del medio. Fue Facundo Manes quien vio la oportunidad de capitalizar el descontento de las bases radicales con el rol colaboracionista de la bancada que conduce Rodrigo De Loredo y se plantó con su voto en contra de la ley. Ganó protagonismo y se despegó del oficialismo. Su mandato vence en 2025.

Con informacion de Letra P.

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