¿Hasta cuándo? :Ya son 57 las mujeres asesinadas durante 2022 en el departamento Rosario

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La ola prácticamente interminable de muertes no da respiro. Las cifras señalan que la cantidad total de asesinatos en lo que va del año en el departamento Rosario va camino al récord desde que se llevan adelante estadísticas. Pero detrás de esos números hay víctimas, familiares, personas que dejan un vacío imposible de suplir.
La saga indica que con la muerte de Graciela Norma Masavento (68 años), de los hasta ahora 255 homicidios, 57 tuvieron como víctimas a mujeres. Estadísticamente, equivalen al 22% del total.


Y la franja etaria incluye todas las edades, comenzando por Elena Gíménez, de tan solo un año, asesinada en el marco del primer triple crimen del año, registrado a fines de enero en jurisdicción de Ibarlucea, al noroeste del departamento Rosario, hasta Amalia Molina, de 81, quien fue atacada en su casa ubicada en barrio Hospitales a mediados de julio, y falleció en la segunda quincena de agosto.
La primera de ellas fue Natalia Longui, de 47 años, asesinada el 5 de enero en su casa, ubicada en Pasaje Franco 2069, en el norte de Rosario.

Le siguió Débora Andino (31), que estaba embarazada, cuyo cuerpo fue hallado el 16 de enero en un descampado ubicado a la altura de Viamonte al 7300 (extremo oeste de la ciudad). Dos días después fue encontrado el cuerpo de Melani Juárez, una joven de 21 años asesinada en una pensión de calle 9 de Julio 549, en pleno centro de Rosario.
Las víctimas 4 y 5 fueron Érica Vanesa Romero (33 años) y su hija Elena Giménez, de uno, asesinadas en el marco del primer triple crimen del año, ocurrido sobre 25 de Mayo al 5300 o ruta 34S, en jurisdicción de Ibarlucea, el 29 de enero pasado.


La saga siguió el 13 de febrero, cuando fue asesinada Bibiana Alejandra Guevara (28 años) en Ayacucho al 4000, al sur de Rosario. Cinco días después, la víctima fue Verónica Natalia Almada (38), muerta en la zona de Urquiza al 6000.
El 13 y 14 de marzo se sumaron a la lista las víctimas 8 y 9. La primera fue Brenda Samira del Valle, de 24 años, asesinada en una vivienda ubicada en inmediaciones de French y Larrea. La siguiente fue María Ester Chávez, de 19, muerta en Calle 1709 al 7700, en el oeste de Rosario.
Diez días después hubo otras dos víctimas: Lidia Mabel Mesenge (45 años), asesinada en Liniers 300 bis, de barrio Ludueña y Elizabeth Arminchiardi (de 18), muerta en avenida Belgrano y Ayolas, al sur de Rosario.
La primera víctima de abril fue Marianela Orellano, de 18 años, asesinada el 9 en la zona de Génova y Cullen, barrio Empalme Graneros.

Luego le siguió María Elena González (63 años), asesinada el 11 de abril en la zona de Necochea y Ameghino, en el sector conocido como Cordón Ayacucho, al sur de Rosario.


El 14 se conoció la muerte de Sandra Verónica López (45 años), una comerciante que fue hallada asesinada en su local, ubicado sobre avenida Rivarola al 6800. Un día más tarde fue asesinada Bárbara Verónica González (30 años), en la zona de Gorriti y Campbell, barrio Empalme Graneros.
Al día siguiente fue asesinada Ayelén González, de 25 años, en inmediaciones de Uruguay al 4100 y el 17 de abril fue encontrada sin vida Nara Giselle Acosta (33) en la habitación de un hotel ubicado sobre calle Santa Fe al 1600.
El 24 de abril, la víctima fue Magdalena Nélida Acosta, una anciana de 74 años, asesinada en pasaje Rafaela al 5200, de barrio Ludueña. Y el 27 murió Gabriela Zanini (35 años), en la puerta de su vivienda ubicada sobre pasaje Quito al 2500.
En mayo se sumó Micaela Bravo, de 27 años, quien fue asesinada en el marco del segundo triple crimen del año, producto de una feroz balacera el 23 de abril. Cuatro días después se sumaron dos víctimas más, en el marco del triple crimen número 3, registrado en barrio Tablada. Esa noche fueron asesinadas en Garibaldi al 57, Naira Gabriela Altamirano (25 años) y su hija Auriazul Morera (6).

El 10 de mayo fue encontrado enterrado en el patio de su casa, ubicada en Granadero Baigorria, el cuerpo de Nora Laura Escobar, de 43 años.
El 22 la víctima fue Irma Nelly Díaz, de 92 años, quien fue asesinada en un departamento ubicado en el primer piso de un edificio en Buenos Aires al 1500, en el centro de la ciudad.
Cinco días después, falleció Adriana Anahí Lucero (20 años), quien estaba internada tras haber sido herida en la zona de Campbell 3000 el 16 de ese mes.
La última víctima de mayo, la número 27, fue Georgina Maricruz Olguín, una joven de 24 años asesinada el día 31 en la zona de Aborígenes Argentinos al 7100, en el oeste de Rosario.
El 13 de junio fue asesinada una beba de tan solo un año y medio de vida, Geraldine Gómez, quien quedó en medio de una balacera registrada en una vivienda ubicada en Crespo y 9 de julio, de barrio Coronel Aguirre, al oeste de Villa Gobernador Gálvez.
El 19 fue asesinada Yolanda Soledad Maciel, de 32 años, la zona de Ayolas y el acceso sur. Y el 22 se registraron dos nuevos crímenes, los de Carmen Noemí Villalba, de 53 años, y su hija Marlén Villalba, de 15, tras ser atacadas a tiros en una vivienda de Ugarte 700, a pocas cuadras del estadio mundialista de hockey, en el extremo noroeste de Rosario.

La siguiente mujer asesinada fue Elvira Ramona Toledo, de 27 años, asesinada el 7 de julio en la zona de Garibaldi al 200 (barrio Tablada, en la zona sur). Tres días después fue asesinada a muy pocos metros, en Ameghino al 200, Vanesa Belén Arredondo, de 33 años, en lo que a simple vista fueron dos muertes calcadas: un disparo en el cráneo.
Le siguió otro doble crimen, el de Estefanía Mariel Gorosito, de 25 años y su hermana Marianela Andrea, de 28, quienes fueron encontradas boca abajo y con disparos de arma de fuego en una zona de basurales a cielo abierto ubicada entre quintas y huertas, en inmediaciones de El Chajá y Camino de los Indios, del barrio Cabin 9, que divide las ciudades de Rosario y Pérez.
El siguiente crimen fue el de Claudia Mercedes Deldebbio, de 58 años, registrado el 23 de julio en la zona de Isola y Maestros Santafesinos, al sur de Rosario, durante una demencial balacera en la cual fue herida su hija, Virginia Ferreyra (32 años), quien finalmente falleció dos meses después.
El 26 fue asesinada Brisa Maiten Brest, de 22 años, en un confuso episodio registrado en la puerta o el interior de un comercio ubicado en cercanías de Ottone y Génova, de barrio Empalme Graneros. Y cuatro días después, la víctima de la ola que parece interminable de muerte fue Cristina Fernández, de 40 años, asesinada en la puerta de su casa, ubicada en Ottone y San José, a muy pocos metros del asesinato de otra mujer (Brest), cometidos poco menos de 90 horas antes.
Agosto comenzó sangriento. El lunes primero fue asesinada Melina Graciela Gallo, de 34 años, en la zona de Ayacucho al 4100 y 48 horas después fue asesinada la adolescente Zoe Romero, de 15 años, en la zona de Garzón al 3800.
Entre el 15 y el 9 hubo otras tres muertes violentas. La primera de las víctimas fue Joana Belén Ortolan, de 31 años, asesinada en Gaboto y Camilo Aldao. La siguiente fue 48 horas después, en la zona de calle Provincia de Misiones al 2100, cuando fue asesinada Catalina Aquino, de 63 años. Y dos días más tarde murió Amalia Molina (81 años), que fue atacada en su departamento ubicado en Mitre 3000 a mediados de julio (estuvo internada desde el 21 de ese mes).
La última víctima registrada en agosto fue Victoria Soledad Páez, de 26 años, asesinada el día 24 en la zona de avenida Uriburu al 6000.
Septiembre también tuvo sus muertes. El día 4, en el marco de un doble crimen, fue asesinada

Graciela Carrizo, de 58 años, cuando estaba en una plaza ubicada en calle 544 y Bermúdez, de barrio Molino Blanco.
Un día después, fue asesinada Mara Silveira, de 27, en la zona de French y San Gerónimo, casi al límite entre los barrios España Vieja (o Vieja España) –aunque algunos refieren que se trata de un extremo de barrio Industrial– y Ludueña, separados por las vías del ferrocarril, en el norte de Rosario.
El 16 hubo otras tres mujeres asesinadas: Ludmila Loreley Orellana (22 años), quien fue atacada a tiros en la zona de Génova y Chaco y Darla Cabaña (30) y Magalí Páez (19), víctimas de un doble crimen en Luzarriaga al 2400, en el extremo norte de la ciudad.
El viernes 23, la víctima fue Ludmila Torres, de 19 años. Según se indicó en el marco de la investigación, al menos dos personas llegaron hasta la puerta de una vivienda ubicada en Cepeda al 5200, tocaron a la puerta y llamaron por su nombre a la joven que vivía en ese lugar, Ludmila. Cuando ella salió a atender, fue atacada a tiros. Recibió al menos 5 impactos, uno de ellos en el cráneo, y falleció prácticamente en el acto.
En la noche del lunes 3 de octubre, la muerte se cobró la vida de Ermelinda Zalazar (64). Cerca de las 21, la mujer estaba atendiendo una granjita montada en una casa de dos plantas, ubicada en la intersección de Melián y Arrieta, barrio 17 de agosto, cuando llegó al lugar un automóvil VW Gol de color blanco del cual bajaron al menos dos personas armadas que, luego de un breve intercambio de palabras, atacaron a tiros a la mujer.
Ermelinda recibió varios impactos, uno de ellos en la cara y fue trasladada en un auto hasta el hospital Roque Sáenz Peña, donde falleció.
El 25 de octubre fue asesinada Josefa Estela Retamoso, de 58 años, en la zona de Spiro y Cepeda y dos días después, quien murió fue la adolescente Soraya Rubiola (16 años), en la zona de Colombres 2100, al oeste de la ciudad.
Finalmente, el 29 murió Martina Vega, de 9 años, en el marco de un espeluznante episodio que tuvo como responsable a su padre (quien además mató a su hijo y hermano de la niña). Y noviembre ya tiene tres mujeres víctimas de crímenes.
La primera fue la joven Candela Romero, muerta el día 2 en la zona de pasaje Achira 600, a metros de bulevar Wilde y calle San Lorenzo, en barrio Fisherton. Fuentes policiales y judiciales señalaron en su momento que la joven fue atacada a tiros (según indicaron sus familiares) cuando estaba en el dormitorio de la casa, ubicada en la planta alta. Cuando entraron, hallaron a la joven sin vida, con al menos seis impactos de bala, dos de ellos en el cráneo, en un claro asesinato de características sicarias.
Una semana después fue asesinada Camila Celeste Escobar (21 años), en la zona de Lamadrid y Presidente Roca. Y finalmente, la por ahora última víctima fue Graciela Norma Masavento, de 68 años, hallada sin vida en su casa ubicada en La Paz al 3700.

Fuente: El Litoral, sobre una nota de Carlos Retamal

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