Los libertarios celebraron el Pacto, aunque añoraron al “León”

POLÍTICA - CÓRDOBA Agencia 24 Noticias Agencia 24 Noticias
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“Mejor tarde que nunca”, repiten en Córdoba seguidores del Gobierno Nacional que celebran la cintura del presidente para alinear, junto a él, a los 18 gobernadores que accedieron a firmar el “Pacto de Mayo”, a celebrarse en Córdoba, en julio, y en Tucumán.

Las dificultades en el curso de la Ley Bases a través de la Cámaras Legislativas obligaron a postergar el encuentro. Y, aunque ni por cerca tan profundas como las que sufrió aquel proyecto, el propio pacto también debió atravesar algunos cambios para ser finalmente rubricado por los diez mandatarios de Juntos por el Cambio, tres del Frente de Todos, y otros cinco alineados en fuerzas provinciales, entre los que se encuentra Martín Llaryora.

En cualquier caso, Milei consiguió su ley y su pacto. Aunque en términos más acotados que los que en un principio pretendía, consiguió facultades extraordinarias, blanqueo, régimen para de incentivos para grandes inversiones (RIGI), modificaciones tributarias y un largo etcétera. Y, casi a modo protocolar, también la suscripción del pacto que, en su visión, conlleva la “reconstitución de las bases de la Argentina”.

Desde hace tiempo se sabe que sólo consiste en una declaración de intenciones sin ningún valor jurídico vinculante. Es, realidad, una foto política. Con otro packaging. Pero una foto política en fin. 

De hecho, es la foto que le pedía el Fondo Monetario Internacional cuando planteaba dudas sobre su capacidad de llevar adelanta una convocatoria amplia del sistema político argentino. Un complemento de la Ley Bases.

Esto es lo que festejan los defensores del Gobierno Nacional. Una muestra de pragmatismo. De “tolerancia al malestar” de su líder, que finalmente debió tomarse una foto, flanqueado, a uno y otro lado, por “la casta” que tanto denostó durante la campaña presidencial. De eso vienen, realmente, les celebraciones en las redes sociales.

Sin embargo, por lo bajo, buena parte de sus partidarios más duros añoraron al Milei de otros tiempos, que fustigaba sin contemplaciones a los gobernadores de uno y otro color partidario y amenazaba con someterlos al ajuste sin conmiseración alguna.

El del 9 de julio fue otro Milei. Uno que deja entrever, al menos, junto al castigo, un mecanismo de incentivos para aquellos dispuestos a “sumarse” a “la nueva Argentina”. Y, sobre todo, uno que mantiene abierta esa convocatoria.

En simultáneo, los libertarios ojean sin descanso cuanta medición cae en sus manos, y se alarman al percibir que la imagen del presidente empieza salir de la invulnerabilidad que lo acompañó, casi sin interrupciones, durante sus primeros seis meses al frente de la Casa Rosada.

En promedio, esa caída de imagen no sería mayor a los dos puntos. Dentro –destacan- del margen de error estadístico. Aunque a la vez aceptan que tras la ley y el pacto el Gobierno Nacional está obligado a mostrar resultados en otros apartados de la gestión, entre los cuales mencionan como esenciales la reforma del Estado que deberá llevar adelante Federico Sturzenegger, desde el flamante Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado; acelerar el ingreso de inversiones que estimulen el rebote de la economía; y apurar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que permita al Gobierno avanzar en la liberación del cepo. 

Este último es, quizá, el más crucial de estos menesteres. Y fue ayer, post pacto, sometido a una nueva condición por el propio Milei a través de sus redes sociales: que la inflación converja a un nivel cercano al 0 por ciento. 

CON INFORMACION DE DIARIO ALFIL, SOBRE UNA NOTA DE FELIPE OSMAN.

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