





La campaña electoral se pone en marcha en la Ciudad de Buenos Aires y el vocero presidencial, Manuel Adorni, dirigirá la estrategia personalmente para darle un golpe letal al PRO en su principal bastión. En ese marco, un eventual triunfo de Leandro Santoro no sería visto como una sorpresa ni una tragedia, sino una oportunidad. A su vez, si bien el vocero anunció que renunciará a su cargo si asume como legislador, está en sus planes sostener su rol como vocero del Gobierno. Podría haber conferencias para rato.


"En caso de ser electo, si la gente me elige, voy a dar un paso al costado y me enfocaré en la Legislatura porteña a partir del 10 de diciembre", aseguró Adorni este jueves en su habitual conferencia de prensa, donde también ratificó que hasta entonces "seguirá siendo la voz del Gobierno", pero aclaró que "no responderá ninguna pregunta que refiera a las elecciones porteñas".
"El Presidente me eligió primero como vocero presidencial, luego como secretario de Comunicación y Medios de la Nación. Este es el compromiso que asumí con él, con los argentinos, que implica representar su palabra en este espacio. Y repito: como lo he hecho hasta ahora, llevar adelante la comunicación nacional", enfatizó.
Sin embargo, desde el entorno del funcionario deslizaron a MDZ que la renuncia de Adorni al frente de la Secretaría de Comunicación y Medios no significa que vaya a dar un paso al costado como portavoz del Gobierno. "Él va a seguir siendo vocero pero desde otro lugar. Va a seguir dando las conferencias", aseguraron.
Por supuesto que para la política argentina intentar planificar lo que suceda después del 10 de diciembre es hacer futurología, y la continuidad de Adorni como la voz del presidente Javier Milei está atado a su desempeño en las urnas. Sin embargo, en Casa Rosada son optimistas y ya comenzaron a cranear los detalles de una "no-campaña" que evitará los actos y recorridas proselitistas que suelen ser vinculados a "la casta".
"No va a salir a hablar con jubilados, encabezar actos, nada que le quite su esencia. No le sale", explicó un colaborador del vocero, y agregó: "Tiene 100% de conocimiento, no necesitamos instalarlo. Manuel hace su campaña desde las conferencias, aunque no vaya a hacer mención a la ciudad".
Hay un sector del Gobierno que pujaba por llevar al vocero-candidato a hacer campaña en el barro dada su elevada imagen positiva. Sin embargo, desde su equipo rechazaron tajantemente esa posibilidad y remarcaron que "está demostrado que eso y el coaching no funciona".
"Todos los que intentaron mostrar algo que no son les fue mal", manifestaron, poniendo de ejemplo cuando el exjefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta se mostró haciendo surf o bailando con jubilados en sus tiempos de precandidato presidencial. En ese sentido, la única condición que puso Adorni para encabezar la lista libertaria fue ser su propio jefe de campaña, según supo este medio. "No le pueden decir qué hacer", subrayaron.
Por ese motivo, el vocero se limitará a continuar con sus conferencias de prensa y con sus giras por los canales de televisión, donde no descartan visitar portales con líneas más antagonistas a la del Gobierno. Quien lo asistirá al frente de la campaña como su mano derecha será el subsecretario de Comunicación y Medios, Javier Lanari, quien también continuará trabajando en el día a día institucional.
Para el entorno del vocero, esa acotada estrategia alcanza y sobra para hacer un buen papel en las elecciones porteñas, donde reconocen que el verdadero objetivo no es salir primeros, sino golpear al PRO donde más le duele. "Hoy nos vemos segundos, uno o dos puntos detrás de Santoro", reconocen en Balcarce 50. Sin embargo, esto no provoca que nadie se rasgue las vestiduras, al contrario.
"Lo que queremos es ganarle al PRO. Que gane Santoro nos sirve porque con eso podemos alertar que el kirchnerismo está vivo y ganando en la Ciudad de Buenos Aires", enfatizaron. Para las fuerzas del cielo, un triunfo peronista en la capital relegaría a los amarillos a un fatídico tercer lugar y ayudaría a concentrar a las fuerzas anti-kirchneristas detrás de su sello. "Después todos se pintan de violeta", anticipan.
La lectura que hacen en la Casa Rosada es que "el sistema político olió la sangre del PRO" en su propio territorio, lo cual hizo que todos quisieran jugar por su lado, fragmentando la oferta electoral. Un mal resultado para el oficialismo porteño complicaría las negociaciones con los libertarios de cara al armado de listas de octubre y sería un duro golpe para 2027.
En ese marco, muchos analizan que quien se imponga en las legislativas queda como número puesto para competir por la jefatura de Gobierno en dos años y poner fin al reinado del PRO en la capital federal. "Por eso nos vimos obligados a jugar el ancho de espada", sentencian.
CON INFORMACION DE MDZOL.COM



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