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Los precandidatos a gobernador mejor posicionados en Juntos por el Cambio, Luis Juez y Rodrigo de Loredo, cerraron 2022 con fotos, comilonas y sonrisas. Sin embargo, la tropa del Frente Cívico y la de la Unión Cívica Radical (UCR) dejaban traslucir la tensión manifiesta que persiste entre dos hombres que dilatan, con distintos recursos, la redefinición de los términos de su exitosa sociedad política, nacida en el distópico cierre de listas para las PASO de 2021.

El interregno debe terminar y los legisladores nacionales saben que llegó el momento de disputar el liderazgo de la alianza en la provincia y el escaparate de la boleta que competirá con la del peronista Martín Llaryora.

Durante el tórrido enero, juecistas y deloredistas se hicieron llegar mensajes picantes a través de sus operadores y medios de comunicación, al punto que en el Frente Cívico amenazaban con firmar los acuerdos políticos con la cúpula del partido centenario, a cargo de Mario Negri. En consecuencia, con las ideas acomodadas por las vacaciones playeras, Juez y De Loredo asumieron que era necesario bajar la espuma.

Entre otros motivos políticos relacionados con el juego nacional, los aspirantes accedieron a escoltar a la presidenciable del PRO Patricia Bullrich en su caminata por la peatonal de Villa Carlos Paz, en el marco de una nueva gira proselitista por la provincia que tuvo lugar el martes. No fue fácil y la incomodidad se respiraba en el aire.

Se saludaron recién al final del trekking céntrico. Midieron con astucia la distancia que los separaba. Con movimientos propios de atletas consagrados en la arena política, cada vez que su espacio personal se veía amenazado por la presencia del otro, un buen turista y un pedido de foto aparecía para evitar el contacto.

 

Bullrich aprovechó la tardía cena de ese martes para conversar con ellos. Rápidamente se puso en circulación la foto de la tertulia, donde se observa a La Piba, a Negri, a Juez y a De Loredo con amplias sonrisas, tomándose de las manos en señal de unidad. La exministra de Seguridad se encargó de ventilar los pormenores de esa charla, que se desarrolló con permanentes interrupciones. El marco de una gira corta y un restaurante público conspiran contra los acuerdos políticos profundos.

No obstante, antes de subirse al avión, se mostró confiada en la unidad del espacio en la provincia. Ese optimismo casi naif contrastó con sus duras declaraciones del día anterior: exigió a la dupla ordenarse y admitió que la colaboración externa en su campaña de instalación presidencial es prescindible. Lo que importa es el voto de la gente.

Los primeros sorprendidos por la percepción de acuerdo político en ciernes manifestado por Bullrich fueron algunos integrantes de su comitiva. Varios de ellos se llevaron a Buenos Aires una impresión un poco diferente y más cercana al pesimismo de los cambiemistas cordobeses. Es mayoritaria la opinión de que la novela que protagonizan Juez y De Loredo tiene final abierto.

 

Al día siguiente, el miércoles, los dirigentes de Juntos que llegaron temprano a la Legislatura para escuchar el último discurso del gobernador Juan Schiaretti ante la Legislatura provincial no dejaron pasar inadvertidas las caras que daban cuenta de un cambio de actitud evidente. Luego de las sonrisas de la tertulia con Bullrich, los precandidatos apenas si intercambiaron un frío saludo. “El año pasado llegaron juntos”, cuchicheaban algunos para marcar el contraste.

 

La incertidumbre obliga a los protagonistas a mover las piezas. Como contó Letra P, el presidente de la UCR, el negrista Marcos Carasso, emplazó a los aliados a definir el candidato en menos de 15 días. De Loredo asumió la afinidad de la cúpula de su partido con Juez y devolvió “gentilezas” acentuando su falta de preocupación por el cronograma electoral que sí muestra Juez, por ejemplo, y otros integrantes de JxC. Incluso, dijo que los candidatos serán presentados cuando se conozca la fecha.

 

Para crecer y comprobar hasta dónde sube su techo, el referente de Evolución Radical necesita tiempo. De su lado tiene la seguridad de que Schiaretti no cedió a los pedidos de su delfín y convocará a elecciones en el marco temporal que exige la ley, desde mediados de junio en adelante. La posibilidad de un adelantamiento de los comicios exasperaba a los aliancistas, porque podría tomarlos desordenados o desaprovechando tiempo valioso de campaña para organizar una interna.

En el entorno del diputado deslizaron que la prioridad es acercar posiciones con los boinablancas, al fin y al cabo, los dueños de la lapicera partidaria. El juecismo sabe de esta movida necesaria y mantiene su confianza en la relación que construyó con el negrismo. No es casual que el jefe parlamentario haya sido parte de la mediación que ensayó Bullrich en el epílogo de su gira cordobesa.

 

“La novela entre Juez y De Loredo va a terminar con final feliz. Se trabaja en un acuerdo político, con trazos florentinos, no papeles”, reconoce una alta fuente del Frente Cívico, pese a que los precandidatos todavía se sienten incómodos caminando juntos. Con De Loredo coinciden en algo: los postulantes deben ser presentados cuando Schiaretti devele la cita a las urnas. “Hoy se analizan todas las opciones y combinaciones posibles, pero está claro que no facilitaremos una rápida reacción de Llaryora. Ya le bloqueamos la posibilidad de que las elecciones fueran en mayo; no le vamos a anticipar la jugada”, insisten, mientras disfrutan el éxito de la carta firmada por los presidentes de la alianza que exigió al mandatario provincial que respetase las leyes electorales. Al otro día, la vieja guardia schiarettista reconoció que no se tocará ni una coma.

 

El años electoral empieza, al menos, con un acuerdo. Los trapos sucios se lavan en casa para blindarse del peronismo intruso.

 Con información de Letra P, sobre una nota de Yanina PASSERO

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