





En un gesto que combinó memoria histórica y clara definición política, el gobernador Martín Llaryora encabezó en Villa María los actos centrales por el 43° aniversario del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.


La jornada, cargada de simbolismo y compromiso provincial, marcó un nuevo capítulo en la relación de Córdoba con la causa Malvinas, mientras el mandatario contrastaba con nitidez la “ausencia nacional” frente al activo papel del gobierno provincial en el sostenimiento de municipios y programas sociales.
La diferencia, sin menciones directas, llegó tras lo afirmado por el presidente Javier Milei en el acto del Gobierno nacional y en torno al posicionamiento de los isleños, en una postura que se corre de la postura histórica de Argentina y quedó al borde del renunciamiento al reclamo de soberanía.
“Si de soberanía se trata, siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se ejerce de los pies. Por eso anhelamos que los malvinenses deseen algún día votarnos con los pies a nosotros. Por lo que buscamos ser una potencia al punto tal que ellos prefieran ser argentinos y ni siquiera haga falta la disuasión o el convencimiento para lograrlo”, dijo Milei en el acto oficial. Frase que, como era de esperar, ocasionó todo tipo de rechazo en las redes y también de especialistas.
En contrapartida, en el acto en Villa María encabezado por Llaryora y por el intendente anfitrión, Eduardo Accastello, el gobernador se mostró mucho más cercano a la causa Malvinas. El homenaje a los veteranos y caídos en las islas del Atlántico Sur ocupó un lugar central en el discurso del gobernador, quien no se limitó a los aspectos protocolares, sino que aportó una mirada crítica sobre el trato histórico a los excombatientes.
“No hay palabras, no sólo para el sacrificio que hicieron ellos, no hay palabras para el maltrato que tuvieron a la vuelta. Creo que es parte de una de las máximas vergüenzas nacionales que tenemos los argentinos. No haber tratado como héroes a la vuelta, a nuestros héroes, no haberlos podido contener”, expresó con crudeza Llaryora.
El gobernador profundizó en esta deuda histórica: “¿saben qué es lo triste?, que prácticamente el número que quedó allá es similar al número que murió acá, por suicidio, por alcoholismo”, afirmó con voz quebrada, exponiendo una realidad pocas veces mencionada en los actos oficiales.
Luego, en uno de los momentos más emotivos de su discurso, extendió el reconocimiento a quienes sostuvieron a los veteranos en silencio: “quiero recordar también a las familias. Piensen en lo que significó para esas novias, esposas, madres y padres ver regresar a sus seres queridos con las heridas invisibles de la guerra, sin ninguna cobertura ni contención del Estado, y en muchos casos, presenciar impotentes cómo sus hijos se hundían en la soledad hasta quitarse la vida”, señaló Llaryora, visibilizando el drama familiar que acompañó a la posguerra y que continúa siendo una deuda pendiente de la sociedad argentina.
Por su parte, el intendente Accastello ofreció una mirada complementaria: “Los veteranos y los héroes de Malvinas, sin duda que se vinculan claramente con la palabra amor. Amor por estar al lado combatiendo y defendiendo, amor por su familia y amor por la patria”, sintetizó, destacando la emotividad del “desfile histórico para la ciudad” con el que se homenajeó a los excombatientes.
“Córdoba no para”: la otra respuesta provincial a la ausencia nacional
Un mensaje claro resonó en el discurso del gobernador: frente a los desafíos económicos y sociales, Córdoba mantiene activas sus políticas públicas. “Estoy aquí para ayudar a que Villa María no pare en este momento tan difícil de la Argentina, y donde hablar de obra, de progreso, de reconocimiento, de humanización, es cada vez más difícil. Para nosotros, nuestros vecinos no son un número y la economía cierra con la gente adentro, sino, no tiene sentido”, expresó Llaryora durante el acto celebrado en el Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio.
El mandatario fue contundente al señalar la complicada situación actual: “la Argentina se hace más grande con más territorio, pero también cuando uno puede hacer que cada uno de sus habitantes esté mejor, y por eso en este momento nosotros hacemos que Córdoba no pare, lo que no es fácil frente a casi la ausencia de la nación”. Esta declaración deja entrever la tensión existente con el Gobierno central y cómo la Provincia ha debido asumir mayores responsabilidades.
“Hemos quedado casi solos como comunidad”, afirmó el gobernador, explicando que no parar significa seguir adelante con el progreso, las obras y los programas. Enumeró el crecimiento del 30% en la atención de salud pública, el incremento del 12% en el boleto educativo y el aumento del 18% en el PAICOR, reflejando que “hay muchos vecinos que no pueden soportar la situación económica, y nosotros no miramos para otro lado”.
Esta filosofía de gestión provincial contrasta con lo que percibe como un abandono del gobierno nacional. “Hoy los intendentes no tienen todos los recursos para hacer todas las obras y los programas que se necesitan, así que como me comprometí con Villa María, no les voy a dar una mano, les voy a dar las dos para que no paren de crecer”, añadió Llaryora, posicionando a la provincia como el principal sostén de los municipios del interior.
El compromiso con Villa María
La relación personal y política entre Llaryora y Villa María quedó de manifiesto a lo largo de todo su discurso. “Un gusto para mí volver a estar aquí. Todos ustedes saben el agradecimiento que tengo especialmente y el reconocimiento por esta ciudad”, comenzó el gobernador, recordando cómo esta localidad lo apoyó en sus primeros pasos como intendente de San Francisco.
Este reconocimiento se materializó en un paquete de inversiones sin precedentes: 350 millones de pesos para el centro de rehabilitación de adicciones, 100 millones para plazas accesibles e inclusivas, y 1.400 millones de los 2.000 millones totales destinados al plan de pavimentación de 400 cuadras.
A estos compromisos se sumó el anuncio más esperado: “Antes de 60 días voy a estar acá firmando para que tengan una autovía de ingreso como Villa María se merece”, afirmó el gobernador, complementando la obra de Circunvalación que ya está en su etapa final y que reducirá significativamente los accidentes viales.
“Nunca voy a poder devolverle todo lo que Villa María me dio, pero quiero al menos no olvidarme de esos gestos y estar aquí para ayudar a que no pare en este momento tan difícil”, expresó, reforzando el vínculo emocional con la ciudad.
Por su parte, Accastello respondió con gratitud: “Siempre decimos que Martín es uno de los nuestros. En Villa María tenemos una frase: nosotros ayudamos a los que nos ayudan, nosotros acompañamos a los que nos acompañan, y acá nos acompaña claramente la provincia y el gobernador Llaryora”.
CON INFORMACION DE DIARIO ALFIL, SOBRE UNA NOTA DE MARIA FLORENCIA CORIA.


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